• Centurión en batalla: La Élite del ejercito

    Hay mucha leyenda sobre los centuriones que luchaban para el Imperio Romano. La realidad nos aproxima a la figura del suboficial clásico que ha empezado su carrera desde abajo, pero también nos lleva a los privilegiados que alcanzaron el cargo por una recomendación.


    Ya en las Guerras Púnicas, Roma comenzó a forjar sus soldados profesionales mediante la figura de los reenganches voluntarios, que serían el núcleo que más tarde nutriría los escalafones de centurión. Para un oficial que debía manejar a los legionarios en primera línea de frente, era preciso mucho coraje, preparación en las artes de la guerra, carisma y un cierto sentido de organización.


    Un centurión debía poseer un determinado grado de cultura administrativa para poder ser responsable de sus ochenta hombres en tiempos de paz. Pero además, se exigía de ellos que fuesen ejemplos de comba-tiente, incluso llegando al extremo de sacrificarse para cubrir una retirada de sus hombres. Por otra parte, la disciplina en las legiones era muy férrea y el encargado de su imposición no era otro sino el centurión. A menudo se daban casos de brutalidad excesiva y de aceptación de sobornos con el fin de mejorar la calidad de servicio de los pagadores.


    EL CASCO:

    Era similar al de los legionarios, en cuanto a forma y materiales empleados para su fabricación. Se distinguía por el penacho colocado de forma transversal.


    LA FUNDA DE LA ESPADA:

    Como el resto del equipamiento y del armamento, solía ser la misma que la de los legionarios, aunque podía tener alguna mejora ornamental.


    LA ESPADA:


    El arma por excelencia del centurión era la espada, pues, al contrario que los legionarios, no llevaba pilum. Los centuriones eran expertos en su manejo.


    LAS GREBAS Y LAS SANDALIAS:

    Estas piezas de la armadura podían estar hechas de hierro o bronce y se anudaban en la parte trasera de la pierna con cintas de cuero.Su misión era la de proteger las piernas desde la rodilla hasta la garganta del pie.

    Las sandalias eran las mismas que las utilizadas por los legionarios. 


    EL ESCUDO:

    Los centuriones utilizaban el mismo escudo que el resto de la tropa bajo su mando. Podía estar decorado con diferentes colores y motivos, dependiendo de la legión a la que perteneciesen.


  • General Romano: LA Élite Social de Roma

    Los generales de Roma, en contra de lo que se pudiera pensar, no eran profesionales exclusivos de la milicia. Se trataba de altos cargos de las magistraturas romanas, que eran destinados a las legiones como un paso más de su carrera, antes de llegar a ocupar los puestos políticos más relevantes.


    En la antigua Roma se consideraba que los componentes de la élite socialdebían pasar una serie de pruebas y enseñanzas que formarían y darían la medida de la aptitud del futuro cargo público. De este modo, se establecieron para los jóvenes de las dos clases dirigen-tes, senatorial y ecuestre, unos pasos a cumplir en las distintas jerarquías sucesivas, con una edad mínima y la exigencia de haber ejecutado honrosamente los escalafones anteriores para acceder a uno superior. A esta carrera política se le denominó cursus honorum o carrera del honor. Por poner un ejemplo ilustrativo, cabe señalar que un joven procedente de familia notable debía pasar cierto tiempo sirviendo como jinete-equites, tribuno, cuestor, o al mando de unidades auxiliares antes de llegar a ejercer el cargo de general o legado. No es de extrañar que a pesar de la aparente falta de profesionalidad, con las enseñanzas teóricas y prácticas que recibían salieran buenos generales como Escipión, Julio César, Vespasiano o Trajano.


    EL CABALLO:

    Los caballos de los generales solían ser botín de guerra. Los preferidos eran los de raza árabe o hispánica, muy apreciados por sus dueños.


    LA CORAZA MUSCULADA:

    Era propia de oficiales y generales, estando las de los últimos, en ocasiones, profusamente decoradas. Podían ser de distintos tipos de metal.


    LAS PIELES DE ANIMALES

    Como símbolo de mando, era habitual llevar una capa de piel de animal, a modo de manta, bajo la silla de montar. También era un símbolo de valor.


    CAPA Y ESPADA:

    El lujo estaba presente en cada parte del equipo o el armamento de los generales romanos. Las fundas de las espadas solían ser muy ricas y podían incluso estar decoradas con piedras o metales preciosos. De igual manera, la capa y los pterugues podían ser adornados con hilo de oro, sobre todo a modo de flecos en sus extremos.


    CALZADO:

    Lejos de las bastas sandalias de los legionarios, o de las botas de ante de los oficiales, los generales llevaban botas de cuero bien curtidas y también decoradas con elementos metálicos.


  • Legionario de infanteria: Época Imperial

    La iconografía del guerrero tracio está muy extendida en el arte. Gracias a las pinturas de cerámica griega, a los distintos hallazgos arqueológicos y a las fuentes literarias antiguas se a podido reconstruir con bastante exactitud la imagen de estos legendarios y poderosos hombres de la guerra.


    Herodoto narró que los tracios vestían, a comienzos del siglo V a.C. con unas pieles de zorro en la cabeza y con túnicas alrededor del cuerpo, que cubrían con sayas o marlotas de varios colores. En los pies y las piernas llevaban borceguíes o botas altas atadas con cordones en la parte delantera, hechos de piel de cervatillo. También lucían tatuajes para indicar la nobleza de su origen. Como armas usaban dardos, peltas o escudos pequeños y redondos, y dagas. De acuerdo con Herodoto: “tenían los tracios pequeños escudos de cuero crudo de buey y llevaba cada uno dos lanzas con la s que suelen cazar los lobos. Llevaban en la cabeza un casco de bronce, con penacho, al cual estaban pegadas unas orejas y cuernos de buey, también de bronce y se adornaban las piernas con tiras de color purpura” (Libro 7, capitulo XXXVI).


    Los soldados especializados recibían otras prendas de equipo; los coseletes debían llevar como protección una coraza completa con guardabrazos y escarcelas -placas de protección de los muslos- y el morrión -típico casco metálico español- aunque la mayoría llevaba solo parte de ellas, pues entorpecían mucho los movimientos. También eran muy característicos de la época la perilla, el bigote con sus estrenos alzados y el pelo con melena por lo hombros. Los oficiales se distinguían de la tropa no por el uso de divisas, sino por la mayor riqueza y fantasía de suspendas, que los hacían rápidamente reconocibles: Camisas con puntillas y bordados de Flandes, grandes plumeros en el sombrero, talabarteros y tahalis -cinturones y bandoleras- de lujo, guantes largos de piel y grandes botas. También era muy habitual que llevaran una gran faja o banda de seda, normalmente de color encarnado, enrollada en la cintura, o en bandolera. El armamento distintivo de su autoridad era la lanza corta llamada “jineta”


  • Signífero: Guía de la centuria

    Los legionarios en el fragor de la batalla, a veces, no podían oír al centurión o las órdenes del cuerno y debían orientarse siguiendo el estandarte que permanecía siempre erguido por el signífero.


    En el ejército romano, las unidades legionarias y auxiliares de infantería estaban divididas en grupos de combate llamados cohortes, que a su vez se subdividían en otros denominados manípulos, que eran la agrupación de dos centurias. Era, por lo tanto, la centuria la unidad operativa más pequeña sobre el campo de batalla y su estandarte recibía la denominación de signum. El soldado encargado de portarlo recibía el nombre de signífero. Éste era el responsable de comunicar y dirigir los movimientos de los soldados que le seguían, tanto en una carga, marchando en columna o en cualquiera de los movimientos tácticos que podían producirse en el campo de batalla. La apariencia que le concedía su peculiar indumentaria era muy singular, ya que a menudo se cubría el rostro con una máscara de metal que le daba un aspecto frío y hasta sobrenatural. De igual modo sobre el casco llevaba unida una cabeza de oso o león, cuya piel le colgaba por la espalda a modo de capa, añadiendo un toque salvaje a la espectacular y hasta temible impronta de este singular soldado. La misión del signífero no sólo consistía en portar y servirse del estandarte para dirigir a los soldados, sino también en defenderlo con su vida ya que se consideraba gravísimo y un deshonor su pérdida en manos del ejército enemigo.


    En muchas ocasiones, durante el caos de la batalla, los legionarios perdían la orientación de dónde estaban su unidad, sus compañeros y su mando.


    La misión básica, y muy importante, del signífero como portaestandarte, consistía en centrar y agrupar en torno a su posición la unidad a la que representaba.


    Su posición en el campo de batalla, según exponen algunos estudiosos de las tácticas militares romanas, correspondía a la tercera o cuarta fila del combate, ya que el centurión debería tenerlo próximo y a la vista para hacerle llegar las correspondientes órdenes, tácticas de retirada o avance, ordenamiento de líneas o demás mandatos.


    LA CORAZA DE ESCAMAS

    También llamada lorica squamata, era la más común entre los soldados de esta categoría por su vistosidad y rareza, ya que no se utilizaba normalmente.


    MÁSCARA DE METAL

    Los signíferos llevaban esta máscara de metal a modo de icono mitológico que adornaba al portador de la insignia de la unidad, dándole un aire frío e impersonal.


    LA PIEL DE LEÓN

    Con el mismo sentido que la máscara, trataba de conferir al signifero una grandeza o poderes propios del animal al que pertenecía la piel.

    EL ESTANDARTE

    O signum servía para unificar a los soldados en torno de él en el caos de la batalla, como referencia de la posición del centro de mando de su unidad.


    LA ESPADA

    Aunque no eran soldados de primera linea, estos hombres portaban una espada para su propia defensa.


    EL ESCUDO

    Tenía forma oval o redonda únicamente para aligerar el peso y hacer más sencillo su transporte, debido a que el signífero debía portar en todo momento el pesado signum.


    VISTA TRASERA

    En esta vista se aprecia la piel de león que los signiferos vestían a modo de capa.


  • Soldado romano en marcha

    En la antigüedad muchas veces ganaba el ejército más numeroso. Desplazar más tropas a un lugar preciso suponía el triunfo o la derrota en la batalla.


    El  cónsul Mario durante su mandato logró introducir len el ejército romano una serie de reformas tendentes a  optimizar y agilizar la institución.

    Una de las cuestiones que más atascaban el buen funcionamiento de las legiones era la lentitud de los desplazamientos debido que el ritmo de marcha debía acomodarse al convoy de bagajes.

    Mario realizó un detallado estudio de cuál era el equipo de campaña imprescindible para un legionario individual y de qué se precisaba para el conjunto de la unidad. Con ello dispuso que el 

    legionario acarreara un autillo con un mínimo de utensilios de acampada, raciones y enseres propios. 

    Así se aligeraba considerablemente el tamaño de la caravana dando mayor movilidad a las legiones. Por el contra-rio, los legionarios portarían un equipo de 20 kg para efectuar marchas de 29 km a paso normal o de 35 km a paso rápido, ambas en cinco horas.


    Esta estampa nos recuerda al paso militar de los soldados actuales, con el fusil al hombro y no es una invención anacrónica del artista. En Rumania existe un monumento a Trajano del siglo II d.C., en una de cuyas metopas se representan legionarios marchando al paso con el pilum (lanza arrojadiza) en un hombro y el escudo en el otro brazo en actitud de desfile. Por otra parte, parece una posición bastante cómoda para cargar el pilum con sus cerca de dos metros de largo.

    El escudo dispone de una funda de cuero para poder colgarlo en bandolera, dejando libres los brazos de su portador para acarrear otra impedimenta. Los soldados, como es lógico, no llevaban el casco puesto durante las marchas. Sin embargo, estaban obligados a vestir su armadura y portar la espada por si pudiera sobrevenir cualquier ataque en sus desplazamientos.


    COTA DE MALLA

    Esta típica protección del periodo republicano era sólo accesible a los soldados pudientes. Estaba confeccionada a base de anillas entrelazadas y se cree que fue inventada por los celtas.


    ESPADA

    La espada que nos muestra la imagen es la denominada gladius hispánica, prácticamente idéntica a la que usaban los guerreros íberos en aquellos tiempos.


    CASCO

    Este yelmo de bronce es conocido como Montefortino y fue el más utilizado por los soldados de la República e incluso durante la Guerra de las Galias.




    SANDALIAS

    Las sandalias militares llamadas caligas eran un recio calzado de cuero con suela claveteada, característico para caminar adecuadamente sobre superficie agreste.


    FUNDA DE ESCUDO

    Los escudos se solían recubrir para su mejor protección y transporte con unas fundas de cuero que disponían de unas cintas que permitían al soldado poder transportarlo con comodidad sobre la espalda, tal como se aprecia en la figura completa de la derecha.


  • Tribuno Pretoriano: La guardia del emperador

    Los tribunos pretorianos eran los oficiales superiores que estaban en el mando inmediatamente por debajo del prefecto. Este rango, que recaía sobre hombres de confianza del emperador, llevaba implícito el mando de su guardia personal, tanto en la ciudad de Roma como en campaña.


    La Guardia pretoriana se organizaba en unas nueve lo diez cohortes, que eran unidades tácticas formadas por unos 480 hombres cada una, sub-divididas, a su vez, en seis centurias de 80 hombres. Cada cohorte era comandada por un tribuno pretoriano, secundado por un centurión superior, conocido como trecenarius, algo así como el primus pilus o centurión superior de las legiones. Los tribunos de la Guardia pretoriana, a diferencia de sus iguales en las legiones, no procedían de ninguna de las dos clases acomodadas: la senatorial y la equites (caballeros). Para poder ser tribunos debían ser caballeros, pero este nombramiento lo habían conseguido con anterioridad por méritos propios.

    Estos hombres comenzaban su carrera militar sirviendo en la pretoría como soldados. Tras ser ascendidos a centuriones, pasaban con este grado a una legión destacada en algún confín remoto del Imperio. Allí podían ascender hasta convertirse en centuriones superiores de la primera cohorte legionaria.


    Al alcanzar este puesto y regresar a Roma, era posible ostentar, en años sucesivos, primero un tribunado en los vigiles (bomberos), luego en las cohortes urbanas (policía local) y después como tribunos de las cohortes pretorianas. Eran, por lo tanto, hombres muy curtidos y con una gran experiencia de mando.


    CORAZA ANATÓMICA O MUSCULADA

    De origen griego, esta coraza era un modelo que llegaba aproximadamente hasta el ombligo para no estorbar al oficial cuando iba montado a caballo.


    ESPADA O "SPATHA"

    Entre los oficiales se hizo más popular la espada de caballería, debido principalmente a que en combate casi siempre luchaban a caballo.


    YELMO DE ESTILO ÁTICO

    Este modelo está basado en un bajorrelieve que se encuentra en el Louvre. Es el preferido de Hollywood en sus representaciones cinematográficas.


    LOS PTERUGES

    Se trata de un chaleco de lino prensado que lleva acopladas a las hombreras y a la cintura tiras del mismo material terminadas en flecos. Era una protección adicional de gran flexibilidad.


    BOTAS DE OFICIAL

    Ll calzado de los mandos era mucho más suave y confort. que el que empleaba la tropa.


    LA CAPA O "PALUDAMENTUM"

    Los oficiales se distinguían por una larga capa que se prendía sobre el pecho con un broche.


  • General romano a caballo

    Excelente miniatura del general Máximo interpretado por el actor Russell Crowe, que logra un extraordinario parecido. Todos los elementos se ambientan en la película Gladiator.


    E1 general Máximo Décimo Meridio era el clásico legado o general romano procedente de la aristocracia provincial de Hispania. Su familia seguramente provenía de adinerados senadores o caballeros que se hicieron influyentes en el gobierno de Roma, gracias a las fortunas generadas por los ricos cultivos que crecían bajo el cálido clima de la península Ibérica.

    El general Máximo probablemente había escalado los peldaños consecuentes a su cursus honorum (carrera política-militar) desde un posible centurionazgo en alguna unidad auxiliar o legión, llegando a ser tribuno junior y luego algún otro cargo militar que le llevaría al mando de una o más legiones. Por su iniciativa en liderar personalmente los ataques de caballería, se puede afirmar que seguramente fue prefecto en alguna de las muchas alas de caballería de origen hispánico

    que sirvieron para el Imperio y es muy probable que llegara a su cargo habiendo pasado antes por destinos de mando en primera línea.


    ARMADURA

    Esta coraza de oficial podía ser de hierro, bronce y, en ocasiones, cuero endurecido.

    En los oficiales, la calidad y los adornos se hacían notar especialmente.


    ARMADURA DEL CABALLO

    También conocida como testera, esta protección metálica que vemos en la fotografía servía para evitar golpes en la cabeza del caballo durante la lucha.


    ARNÉS DEL CABALLO

    En un oficial de alto rango todos los atalajes del caballo tenían una calidad, decoración y manufactura excepcionales.


    ESPADAS

    El jinete portaba su espada larga de combate, conocida como spatha, y de igual manera solía llevar otra de repuesto sobre la montura.


    GREBAS

    Las grebas o espinilleras resultaban una protección muy útil para las tropas de caballería, ya que durante el combate era muy frecuente que recibiesen serias heridas en esa zona de la pierna.


    PIELES

    Las pieles de lobo u oso eran muy utilizadas para aportar una imagen más feroz a los guerreros y soldados.


  • Pretoriano Romano

    Los legendarios guardias pretorianos eran los custodios del emperador. Su deslumbrante uniforme no ocultaba sino las ambiciones y rivalidades del poder, siendo su instrumento y ejecutor en un mismo cuerpo.


    Durante el ano 4/ a.C., el primero de los emperadores, Octavio Augusto, instauró un cuerpo de guardia personal, que se pasó a llamar pretoriana en imitación a la que ya funcionaba para los generales en el ejército. Lo formaban nueve cohortes, tres de las cuales fueron acuarteladas en las cercanías de Roma, y el resto se distribuyeron por la Italia central.


    Los hombres encuadrados eran efectivos especialmente escogidos entre veteranos de las legiones y recomendados con muchas influencias. Cuatro años después de que Augusto las fundara, su sucesor, Tiberio, mandó construir un campamento para alojarlas dentro de la ciudad, algo prohibido hasta el momento. Siendo la unidad de élite por excelencia, cumplía las funciones de defensa de la urbe y de la persona del emperador. Una de las cohortes estaba permanentemente de servicio en pala-cio. En un principio, el emperador era su jefe directo, pero con el paso del tiempo se nombró un prefecto de la Guardia.


    CORAZA

    De gran gala y ornato, la coraza musculada contribuía a dar una imagen más imponente a la Guardia pretoriana.


    CASCÓ

    Yelmo de inspiración griega con penacho de crin de caballo que recuerda a los míticos héroes helénicos.


    PTERUGUES

    La confección y factura del pterugues (faldellín) de un pretoriano presentaba una calidad más cuidada que las mismas protecciones en uso para la tropa legionaria.


    ESPADA

    Con una funda lujosa de materiales nobles, la gladius pertenece al modelo conocido como pompeii altoimperial.


    ESCUDO

    Reminiscencia del periodo republicano, el escudo oval continuaba en servicio para las tropas de palacio.


  • Legionario en combate

    Figura representativa del nivel de evolución en el soldado romano entre los períodos republicano y alto-imperial. Como él, muchos legionarios participaron en las guerras cántabras, la batalla de Actium o perecieron en el desastre del bosque de Teutoburgo.


    El momento que escenifica este legionario podría ser el típico descanso que se daba con frecuencia en los combates cuerpo a cuerpo, cuando la extenuación de los contrincantes provocaba numerosas paradas de mutuo consentimiento para recuperar fuerzas y proceder a los relevos. Gracias a la posición de apertura del escudo, podemos observar el extraordinario trabajo de detalle que lleva la loriga de mallas, así como el resto de los elementos de su equipamiento.

    Tanto el casco de bronce, conocido como modelo Coolus, con un diseño que recuerda a la gorra de un jockey de carreras, como la agudísima espada, gladius, eran dos manufacturas típicas de la regencia del emperador Octavio Augusto. La espada, la daga y el mandil protector pendían de dos cinturones cruzados, al estilo de los "cowboys" del siglo XIX.


    CASCO

    Modelo coolus, típico de transición entre el montefortino republicano y el gálico de la época imperial.


    ESPADA

    De principios del Imperio, es conocida como Mainz y característica por su aguda punta y su excelente factura.


    FALDELLÍN ABDOMINAL

    O cingulum; eran unas tiras de cuero con tachones metálicos que aportaban protección a la zona del bajo vientre.


    COTA DE MALLA

    Las protecciones de la época augustea estandarizaron la cota de malla.


    FUNDA DE LA ESPADA

    En esta época era bastante ancha, y con un alma de madera forrada de cuero.


    ESCUDO

    El de esta época también era una transición entre el altoimperial y el republicano.


  • Guerrero Íbero

    Los belicosos guerreros íberos formaron, junto con los celtas centroeuropeos de la Galia, la columna vertebral y ariete de la infantería que el general Aníbal desplegaría siempre en primera línea y en el centro de las temibles formaciones que presentaba en batalla.


    Esta figura recrea perfectamente la imagen de un guerrero íbero, probablemente de las tribus de la zona del actual levante español. Por su indumentaria, rica en metales y muy elaborada, se puede deducir que se trataba de un jefe notable o algún miembro procedente de una familia de cierta alcurnia. Su yelmo, que evoca la imagen de un caballo con crines incluidas, solía ser metálico, de hierro o bronce, y en ocasiones de cuero endurecido o incluso tejido con tendones. El disco pectoral, muy extendido en las culturas de la cuenca mediterránea, está profusamente decorado con la cabeza de un lobo.

    Tanto el caballo como el lobo eran animales de un ancestral sentimiento mitológico y místico entre los habitantes de la península Ibérica de la Antigüedad. El lobo asolaba los campos y las aldeas en las noches de tiempos pasados, inspirando un profundo miedo tan sólo con la contemplación de su imagen. Sin duda, esa sensación es la que pretendería transmitirse al subconsciente del enemigo.


    CASCO

    Este capacete metálico trataba de asemejar a su portador con una de las más prestigiosas deidades íberas: el caballo. De hecho, la cresta y la cola asemejan las crines y cola de este animal.


    DISCO PECTORAL

    Las placas pectorales que adornaban a estos luchadores trataban de aportar la necesaria protección. u como en este caso incomodaban  la imagen del temido lobo.


    DAGA Y ESPADA

    La daga globular íbera fue muy exitosa y llegó a copiarse en el ejército romano para el equipamiento de sus legionarios. El guerrero lleva la legendaria falcata en su cintura.

    Esta arma, mezcla de espada y machete, era de temible contundencia.


    TÚNICA

    La túnica íbera engalanada con diseños de diverso origen servía para diferenciar a los nobles de los plebeyos


    ESCUDO

    La pequeña rodela de los íberos estaba pensada para que su portador se protegiese tan sólo de los golpes del enemigo, no necesitando cubrirse todo el cuerpo y ganando de esta forma en ligereza.


  • Soldado romano en campamento

    La vieja y conocida tarea militar de frotar y frotar se reproduce sin tacha en esta figura de legionario romano limpiando el óxido de su armadura de placas. Una de las más comunes ocupaciones de los soldados en campamento era cuidar y lustrar sus armas.


    En esta miniatura se capta la laboriosa y muy entretenida vida de los legionarios romanos que, incluso en campamento, tenían casi todo su tiempo ocupado en diversas actividades de guardia, limpieza, seguridad, o mantenimiento de las infraestructuras comunes a toda la tropa.

    La vida campamental estaba sujeta a numerosas disciplinas y restricciones, no pudiéndose relajar los soldados nada más que cuando salían en sus horas libres a comprar algo al pueblo más cercano o a visitar en las cabañas situadas extramuros a sus familias no reconocidas. Por lo demás, las rutinas se repartían entre los servicios obligatorios y aquellos que podían negociar con su centurión a cambio de algún que otro soborno. La vida entre los compañeros de centuria, auténtica familia del soldado, se asemejaba bastante a la que hoy en día pueden experimentar otros militares en acuartelamientos cerrados, donde la convivencia y el compartir un espacio limitado ponen a prueba la disciplina y el carácter de la tropa.


    ESCUDO Y PILUM

    Además de ser el arma defensiva por excelencia del legionario romano, el escudo podía tener otras utilidades. Podía ser utilizado como arma ofensiva de golpeo contra el enemigo o, como en este caso, improvisado soporte para evitar que armas u elementos ya limpios no reposasen sobre el suelo para aislarlos de la humedad o del polvo. El pilum, clavado por su parte roma en el suelo, hacía de eventual soporte para mantener el escudo en posición vertical.


    CASCO Y ARMAMENTO

    Los elementos metálicos, como el casco y las armas, requerían de un especial cuidado, puesto que al ser de hierro se podían oxidar fácilmente. Una buena conservación de estos elementos era imprescindible para los legionarios pues, de lo contrario, les podía costar la vida. La hoja de la espada, sobre todo, debía estar impecable.


    CORAZAS

    La armadura de placas era también un elemento a mantener en perfecto estado. Por su diseño, era fácil que la suciedad y la humedad se acumulasen entre las láminas, haciendo más incómoda su utilización, por lo que un buen mantenimiento resultaba imprescindible.


  • Soldado en batalla

    Los legionarios romanos eran los soldados mejor equipados de su época, ya que disponían de una panoplia de armamento defensivo y ofensivo sin parangón. Contaban con un estándar de homogeneidad muy elevado para tal cantidad de tropas y la época en que vivían.


    Las fábricas de armamento militar que poseía la anti- él un c gua Roma en distintos centros de producción a lo largo del Imperio, surtían de un material constan más o menos homogéneo. Según las calidades, modas, desarrollos y materiales de los que se dispusieran en cada momento, se elaboraban las piezas que compondrían las armas del legionario de todo el orbe imperial. Con bastante calidad y alto grado de estandarización, durante el mismo periodo, se podían encontrar cascos de similar factura en lugares tan remotos como Germania o Israel. Por lo tanto, a la hora de entrar en batalla un legionario romano, como nuestra figura representada, contaba con una serie de ventajas materiales, que unidas a su continuo entrenamiento y elevada moral, hacía de él un combatiente excepcional independientemente del enemigo al que se enfrentara. Otra constante era la continua adecuación al medio y al oponente contra el que combatieran.


    EL ESCUDO

    Además de un arma puramente defensiva, el escudo era utilizado también como arma de golpeo contra el enemigo, o para hacer formaciones de ataque.


    GREBAS

    Las grebas eran una importante defensa para los legionarios romanos. Protegía de los golpes del enemigo y de los propios causados con el escudo.


    PROTECCIÓN DEL BAJO ABDOMEN

    Para protegerse el vientre, los legionarios llevaban una protección de cuero con remaches metálicos que podía parar perfectamente el tajo de una espada.


    LA ESPADA

    El gladius era el arma por excelencia de los legionarios romanos. Tras el lanzamiento de las armas arrojadizas estos hombres procedían a una mortífera carga contra el enemigo.


    EL PILUM

    Los legionarios abrían el combate con esta arma, diseñada para que una vez que se clavaba, la punta de metal se torciera para que no pudiese ser reutilizada por el enemigo.


  • Hoplita Griego

    Los guerreros griegos, llamados hoplitas, constituían la élite y el cuerpo central de los ejércitos que formaban la defensa en las diferentes ciudades estados del Peloponeso y el resto del orbe helénico.


    El término hoplita que define a estos soldados deriva del gran escudo circular que llevaban, llamado hoplon. Corriendo el siglo VIII a.C., los griegos cambiaron sus tácticas guerreras, que hasta entonces consistían en enfrentamientos desorganizados que además buscaban el combate individual entre los héroes. Los soldados griegos pasaron a encuadrarse en un sistema mucho más disciplinado llamado falange, en el que cada guerrero debía homogeneizar sus armas con el resto de sus compañeros. La lanza, espada, casco, armadura corporal, grebas y gran escudo circular eran la panoplia básica del nuevo combatiente heleno. El gran escudo medía alrededor de un metro de diámetro y cubría a su portador desde la barbilla hasta las rodillas. Cuando los hoplitas cerraban la formación, el escudo llegaba a tapar incluso el lado desguarnecido del compañero situado a la izquierda. La decoración de los escudos iba desde la aterradora Gorgona hasta la letra delta propia de los. espartanos.


    CORAZA MUSCULADA

    Este tipo de coraza era, junto al escudo, la principal protección del hoplita, pero por su rigidez restaba movilidad a su portador.


    PROTECCIÓN ABDOMINAL

    La coraza no podía llegar a proteger el bajo vientre, ya que de lo contrario impediría caminar al hoplita, por lo que esta zona era el punto débil de estos guerreros. La protección con tiras de cuero era imprescindible.


    ESPADA

    El modelo conocido como Campovallano era una espada muy difundida en el mundo helénico, aunque no contaba con una metalurgia muy elaborada, ya que se rompía con cierta facilidad en combate.


    YELMO CORINTIO

    Protegía la cabeza y la cara del hoplita y estaba adornado con un penacho que hacía que su portador ganara en gallardía a la vista del enemigo.


    ESCUDO

    El escudo, u hoplon, daba el nombre a estos guerreros. Era una pieza circular de grandes dimensiones que permitía al hoplita protegerse y cubrir a su vez el lado derecho del compañero situado junto a él. Los hoplitas luchaban en formaciones cerradas atacando con sus lanzas al enemigo.

    En cierto modo, esta forma de lucha era parecida a la que posteriormente desarrollaron los romanos.


  • Jefe Senón

    Los jefes celtas de la casta dirigente solían pelear con armadura de anillas y casco; o luchaban desnudos, protegidos únicamente por sus tatuajes sagrados.


    La figura encarna a un jefe de la tribu gala de los senones, habitantes de la actual

    Francia en el año 300 a.C., y procedente de la clase social de los guerreros, normalmente la superior y que regía los destinos de la tribu. Los celtas estaban enfrascados en luchas intestinas, pugnando por arrebatar tierras o rebaños a otras tribus vecinas. Rara vez lucharon como un pueblo unido, lo que favoreció a los romanos al enfrentarse contra ellos, ya que tan sólo tenían que aliarse con los enemigos de otro. De igual manera por su exacerbado espíritu guerrero, siempre estuvieron dispuestos a engrosar las filas de cualquier otro líder ya fuera como mercenarios con Aníbal, o como ocurriría con posteriori-dad, como tropas auxiliares del ejército romano.


    LANZA

    Esta arma, de alrededor de dos metros, no tenía utilidad como arma arrojadiza sino que era utilizada para cargar con ella, bien desde la montura o bien desde el suelo por el infante celta.


    ESCUDO

    De gran tamaño, el escudo disponía de una pieza protectora en el centro, umbo, que aportaba consistencia a su superficie y guarnecía la mano.

    La decoración de los escudos celtas se inspiraba básicamente en deidades y demás mitología propias de su cultura.


    CALZADO Y PANTALONES

    Sus botas de piel cerradas serían adoptadas por los romanos en destinos húmedos y fríos. Los pantalones eran característicos por sus cuadros y rayas.


    ESPADA

    Las espadas celtas eran características por su longitud y punta roma. Según algunas fuentes, no resistían el choque contra el borde de los escudos romanos y a menudo se doblaban. La vaina iba sujeta con un cinturón formado por pequeñas cadenas.


    CASCO

    El de los jefes celtas, de bronce, en ocasiones presentaba ornamentaciones semejantes a cuernos o alas. También se decoraban con plumas o penachos. 


  • Legionario: La mula de Mario

    La notable movilidad que mediante sus reformas confirió el general romano Mario a las legiones, se basó principalmente en la orden que obligaba a que los soldados portasen su propio equipo. Solamente se podía recurrir al uso de mulas para el transporte del común.


    Los legionarios romanos caracterizaron por un entrenamiento duro y agotador que les preparaba para peor; su resistencia física tel que estar por encima de todo Realizaban larguísimas marchas tres veces al mes, cargados todo lo necesario para su supervivencia. Desde comida para varios días a instrumentos necesarios para la construcción de los campamentos, todo era transporta por los legionarios y sus inseparables mulas. Cada uno de estos animales cargaba, con los útiles de ocho hombres, desde cacerolas a estacas para defender las posiciones mientras se levantaba un fuerte o un campamento. El no tener que apoyarse en convoyes que transportasen todo el equipo supuso para las legiones una gran mejora en la rapidez con la que se movían, siendo capaces de recorrer largas distancias en tiempo récord y logrando llegar a las zonas donde fuera necesaria su presencia mediante la red de calzadas. Así fue como el soldado romano se ganó su apelativo: la mula de Mario.


    UTENSILIOS DE CONSTRUCCIÓN

    La mula cargaba con el material necesario para cualquier construcción que se tuviese que realizar con toda urgencia, siendo preciso tenerlo siempre listo para cualquier contingencia.


    ARMAS Y EQUIPO

    Al margen de la carga, el legionario debía estar a punto para el combate en cualquier momento.


    RACIONES DE COMIDA

    Como norma, se cargaba con comida para tres días, aunque hay veraces relatos de época que indican que podían llegar a transportar raciones para quince, un peso nada despreciable.


    LA VARA

    El legionario cargaba en una vara su impedimenta propia: la tienda de campaña, cacerolas, etc. Todo lo que necesitaba para an vida diaria en al campamento y en combate.


    ESCUDO

    Durante las marchas, estas armas defensivas iban cubiertas por una funda de cuero, que las conservaba en perfecto estado para su posterior uso.


  • Centurión Romano: Maestro de soldados

    Era el mando con quien más relación tenía cualquier soldado romano, pues desde recluta estaba bajo su constante supervisión. Era la flor y nata de la milicia romana.


    El centurión enseñaba al soldado todo lo necesario para el combate y la milicia. Era su maestro, pero con un matiz siniestro, ya que enseñaba con el lema: "la letra con sangre entra." Eran inflexibles, duros e implacables. Consideraban que un soldado, para entrar en combate, tenía que haber sentido muy de cerca el horror y el dolor. Les preparaban con largas marchas, haciéndoles recorrer grandes distancias con más equipo del debido. Les


    Hacían luchar con armas simuladas, también más pesadas de lo habitual, para que fueran atuendos expertos en su uso. Durante periodo de instrucción cualquier fallo era corregido con la vara que portaban para distinguir su rango. El castigo corporal era frecuente y a discreción del oficial. Esta violencia tal vez saló a más de un soldado, ya que había aprendido bien que los errores se podían pagar con la muerte.


    LAS GREBAS

    Son de metal repujado y protegían la zona que no cubría el escudo, aunque también se utilizaban como armas ofensivas. Podían ser un regalo por los servicios prestados, ya que la decoración indica que no son las normalmente utilizadas, planas y sin adornos 


    ESPADA

    La gladius copiaba modelos hispanos, pues los romanos apreciaban sus características.

    Tahalí y funda están adornados, quizá indicando los años de servicio. Aquí, viste una capa, no empleada en combate.


    LA DAGA Y EL VITIS

    La daga era parte del equipo de los centuriones y legionarios aunque, en esta ocasión, está adornada con oro. El embellecimiento de las armas era algo normal para los veteranos. La vara de viñedo, vitis, era distintiva de su rango y con ella castigaban a los soldados, golpeándoles sin piedad.


    CASCO, CORAZA Y MEDALLAS

    El casco está rematado por un penacho de crin de caballo colocado transversalmente: por él eran muy visibles durante la refriega, pudiendo ser localizados en cualquier momento. La coraza es del tipo denominado de escamas, utilizado normalmente por portaestandartes u oficiales. Las condecoraciones, cosidas a un arnés de cuero, son las pharalae, armillae y los torques, todas ellas concedidas tras realizar actos heroicos. 



  • Arquero Hamita

    Durante la edad antigua, los arqueros más apreciados fueron los provenientes del este de Europa. Su habilidad les hacía incomparablemente eficaces frente a los que provenían del oeste del Imperio romano.


    Las fuerzas auxiliares que combatieron para el ejército de Roma, muchas veces estaban equipadas con armas diferentes o combatían de una manera distinta a la de los legionarios. Este fue el caso de los arqueros auxiliares. Roma, desde su fundación, no tuvo una gran tradición arquera entre sus com-batientes. Pero pasado el tiempo, y en vista de las necesidades, se decidió reclutar a extranjeros para suplir esa falta en todas las tierras dominadas por los roma-nos; se crearon unidades para, por ejemplo, detener las cargas de los guerreros bárbaros equipados con pocas armas defensivas. Esta ayuda fue siempre agradecida por los legionarios, ya que la "marea" de combatientes enemigos que les embestía llegaba bastante desorganizada.


    EL CASCO

    El de este soldado es de tipo cónico, construido con piezas curvas y triangulares unidas por un armazón exterior. Aparecieron en el 125 d.C., provenientes de Asia, y en los siglos siguientes su uso se generalizó entre los romanos y las tribus bárbaras que invadieron el Imperio.


    LA TUNICA

    El uso de una túnica tan larga proviene de las modas que surgían al este del Imperio y que las relaciones comerciales y culturales entre pueblos bárbaros y romanos se encargaban de difundir. Estos intercambios afectaban en los dos sentidos, ya que la vestimenta romana fue copiada por las altas jerarquías de algunos pueblos vecinos, dado el carácter refinado de la cultura mediterránea.


    EL ARCO

    El arma que utiliza el auxiliar también es de herencia oriental. Desde antiguo los mejores arcos provenían de Asia, con una tradición arquera mayor. Se componían de varias piezas, y lograban imprimir una mayor fuerza y velocidad a la flecha que se iba perdiendo en el vuelo, por lo que la mejor forma de disparar era apuntando con un grado de elevación, ya que la flecha, al caer, volvía a tomar fuerza.


    LA ESPADA

    Este auxiliar porta la espada llamada spatha, utilizada originariamente por la caballería y que se caracterizaba por la mayor longitud de la misma frente a la espada de la infantería, la gladius. Esta mayor longitud servía para mantener al enemigo más alejado, ya que los arqueros no portaban ningún escudo. Además, la heterogeneidad de estas unidades imposibilitaba una estandarización de los equipos de los auxiliares.


    COTA DE MALLAS Y MUNEQUERA

    La defensa de los arqueros auxiliares eran las cotas de malla y de escamas. Ambas sin mangas, para que el soldado tuviese mayor libertad a la hora de tensar el arco.

    El uso de la muñequera era esencial, ya que impedía las lesiones que podían producirse durante el manejo del arco. No se han encontrado restos arqueológicos de ellas, pero se pintaban en las estelas funerarias y se sabe de su existencia por narraciones de la época.



  • Guerrero Celta

    La impresionante y feroz carga de los valerosos guerreros celtas atemorizó antaño a todo aquel que tuvo la oportunidad de toparse con ellos en el campo de batalla. Siempre vociferantes y coléricos hacían gala de sus extraordinarias y corpulentas anatomías.


    Los primeros mediterráneos que sufrieron las indómitas incursiones de los gigantes del norte que ellos llamaban keltoy (celtas) fueron los griegos, llegando incluso a sufrir el saqueo de numerosas ciudades y santuarios como ocurrió en Delfos allá por la primera mitad del siglo III a. C. No obstante, poco antes, los anteriores pobladores de la Roma antigua, los etruscos, habían tenido la oportunidad de medirse con aquellos salvajes del otro lado de los Alpes. Conocidos como gálatas, su fama trascendió al otro lado del Mediterráneo sirviendo como mercenarios para la poderosa Cartago en los conflictos bélicos habidos con Roma durante las terribles Guerras Púnicas.

    La cultura de los celtas, no obstante, estaba plagada de avances tanto metalúrgicos como agrarios y supuso una de las aportaciones más considerables e influyentes sobre la Roma antigua.


    EL ESCUDO

    Tan sólo protegidos por los tatuajes sagrados y unos decorativos torques en cuello y muñecas, el gran escudo plano que llevaban en su brazo izquierdo servía a la vez de pantalla y de elemento percutor.


    EL CABELLO DE LOS GUERREROS CELTAS

    El aspecto feroz de aquellos guerreros se incrementaba mediante una técnica por la cual se lavaban los largos cabellos con agua alcalina para después dejárselos secar en forma puntiaguda, a modo de las crines de un animal salvaje.


    LA ESPADA Y LA FUNDA

    El terrible uso que hacían los celtas de su larga espada provocaba el temor en sus oponentes, ya que la blandían sobre sus cabezas para después dejarla caer con toda su fuerza como si estuvieran cortando leña. La funda de la espada era de metal, y estos guerreros la llevaban al lado derecho de la cadera sujeta a la cintura mediante un cinturón hecho con tiras de cuero unidas con anillas de metal.


  • Caballeria Romana

    Las tropas de caballería romana estaban compuestas en su inmensa mayoría por unidades auxiliares que eran nutridas con jinetes procedentes de lugares donde el arte ecuestre formaba parte de la manera de guerrear autóctona. Éste era el caso de los pueblos galos e hispanos.


    Los contingentes de tropas aportadas por los reinos las vasallos de Roma estaban compuestos por guerreros que carecían de la ciudadanía romana, pero que prestaban, bien de grado o a la fuerza, un servicio militar que duraba 25 años. Al dos, término de dicho plazo el soldado auxiliar pasaba a ser reconocido ciudadano romano, lo que suponía un gran reconocimiento las fi a su carrera militar. Roma siempre encontró carencias en su propia caballería ciudadana; desde tiempos de la República ya contaba con contingentes de aliados o socci que daban cumplida respuesta a estas necesidades.


    Con el tiempo y la expansión de las conquistas se hizo necesaria la institucionalización de unos cuerpos de caballería fijos, que no dependieran de una campaña específica. Para ello se recurrió a acuerdos con los pueblos sometidos, quienes debían aportar un cierto número de jinetes para formar las unidades de caballería auxiliar que serían destinadas a las fronteras. En el caso de las alae, se crearon cuerpos de caballería de elite que funcionaban como fuerza de acción rápida.


    ESPADA Y LANZA

    La espada era un modelo similar al empleado por la infantería, más largo para que el jinete acometiera contra el enemigo. La lanza es la típica de carga.


    CASCO

    El empleado por las tropas de caballería

    presentaba un diseño más compacto y cerrado que el que usaban los legionarios romanos.


    COTA DE MALLA

    Se trataba de una protección formada por piezas metálicas, con diseño de camisa corta, que terminaba en las mangas y en la cintura con forma de picos.


    PAÑOLETA DE CUELLO

    Esta prenda, también conocida como focale, servía para evitar las erosiones que producían la cota de malla o la coraza en el cuello de su portador.


    ARNÉS

    Las decoraciones de los caballos romanos se inspiraban en motivos basados en adornos florales o discos a modo de condecoraciones.


    ESCUDO

    Se trata del típico escudo oval plano de origen celta.

    Presenta refuerzos de bronce en su contorno y parte central.


  • Guerrero Germano

    Los germanos nunca llegaron a ser dominados por el Imperio romano. En la frontera del Rin se crearon dos provincias, las llamadas Germania Superior e Inferior, pero jamás se llegaría a pacificar y romanizar el otro lado del río, que sería para siempre una tierra salvaje y bárbara.


    El germano fue el gran enemigo de todos. Tanto celtas como romanos lo odiaban y temían. Su primitiva forma de vida le hacía inmune a las tentaciones de la civilización latina, los que ofrecía una dulcificación en sus bárbaras costumbres. Tan sólo en los últimos días del su Imperio algunos pueblos teutones fueron atraídos por los lujos su de una civilización más revolucionada, desembocando en una invasión sin freno que acabaría por diluir en la noche de los tiempos la gloria y belleza de la cultura

    mediterránea. Famosos por su ferocidad, combatían ataviados con pieles y otros elementos que les daban una brutal impronta.

    Más altos que celtas y romanos, los germanos surgían de los bosques como enloquecidos osos de pelo rojo, sus caras tatuadas y surcadas de temibles cicatrices. El germano tenía entre sus costumbres la caza y la rapiña de pueblos vecinos, lo que le hacía un individuo tremendamente apto para la cruenta guerra de aquellos tiempos.


    EL ASPECTO

    Los germanos, habituados a una vida dura, presentaban un aspecto feroz que atemorizaba a sus adversarios.


    CASCO ROMANO

    Por su forma de combatir, principalmente individualista y sin apenas organización, la consecución de trofeos significaba un motivo de orgullo para los germanos.


    LA VESTIMENTA

    Debido al duro clima de Germania, estos guerreros se vestían con la piel de los animales que cazaban para comer. Esto incrementaba la fiereza de su aspecto.


    ESPADA ROMANA

    No era extraño que los bárbaros de cualquier tribu utilizasen el armamento y el equipo de los vencidos. La calidad de la espada romana, utilizada por los legionarios romanos, era muy apreciada por los enemigos de Roma, por lo que éstos utilizaban las de los soldados vencidos.


    EL HACHA

    Esta herramienta pronto fue convirtiéndose en una temible arma de combate. El impacto que producía sobre los escudos del enemigo podía desequilibrar a su portador y dejarle en clara desventaja en el combate.



  • Guerrero Hoplita (480 a.C.)

    Los hoplitas griegos fueron uno de los cuerpos de infantería más efectivos de toda la Edad Antigua. Gracias a ellos las distintas ciudades-estado griegas lograron hacer frente a todos los enemigos de la península Helénica, luchando sobre todo contra el poderoso Imperio persa.


    El guerrero griego por excelencia fue el hoplita, armado con una pesada lanza de unos dos metros de largo y una espada. Para su defensa empleaba una coraza y un escudo redondo de grandes proporciones.

    Aunque su origen era indiscutiblemente griego, este tipo de combatiente no servía sólo en los ejércitos de las ciudades-estado de Grecia. Se complementaban con varias clases de infantería ligera, armados con venablos, jabalinas, arcos y hondas. Estas tropas ligeras se colocaban por delante de la formación de hoplitas, que constituía un enorme cuadro formado por los soldados en líneas paralelas, intentando hostigar y romper la formación del enemigo mediante todo tipo de fintas y falsos ataques. Las tropas griegas tenían también caballería, armada a la ligera, ya que servían como hostigadores contra el enemigo y para perseguirle en caso de victoria.



    CASCO

    Es del denominado tipo corintio, el más extendido entre los hoplitas.

    Originalmente cubría todo el cráneo, dejando al descubierto sólo los ojos, pero debido a que limitaba la audición de quien lo portaba, se mejoró dejando libres las orejas. Para embellecer la pieza se colocaban unos penachos de crin coloreada, con lo que también aumentaba la imagen agresiva del hoplita.


    GREBAS

    Protegían la parte inferior de la pierna y su decoración era anatómica, imitando los músculos del soldado.

    Normalmente se sujetaban por presión, aunque restos arqueológicos confirman que también se utilizaron otras, sujetas mediante correas.


    ARMADURA

    Este soldado se defiende con una armadura compuesta por una coraza de lino, que fue usada asiduamente desde el siglo VI a.C. Se construía con planchas de lienzo pegadas entre sí, con lo que formaban una pesada defensa; la parte inferior se cortaba en flecos, haciendo de tiras defensivas, además de permitir mayor movilidad al hoplita.


    ESCUDO

    La defensa principal era un escudo redondo y grande. En su interior tenía un brazalete centrado y un asa en el borde, para portarlo sin fatiga. Se construía de una pieza de madera con una guarnición de bronce, total o parcial, y algunos llevaban una pieza de cuero colgando del extremo inferior, con lo que el soldado también tenía defendida la zona baja de las piernas.


    ESPADA

    La espada utilizada era de pequeño tamaño, muy corta, de unos sesenta centímetros de longitud total, pero de hoja muy robusta y en forma de hoja vegetal. Otro modelo más grande, denominado kopis, se parecía a la falcata ibérica, ya que también tenía la hoja curva. La lanza usada por estos guerreros se componía de un asta de madera, una punta de hierro, o moharra, muy cortante y otra punta en la parte inferior del asta, normalmente de bronce.


  • Escorpión

    Tomando como base algunos ingenios bélicos griegos, los ingenieros romanos idearon unas pequeñas catapultas, fácilmente transportables, que se podían emplazar rápidamente en accesos fortificados o llevar al campo de batalla. De ellas hicieron frecuente y mortífero uso.


    El scorpio, o escorpión, era una catapulta de reducido tamaño que se utilizaba para lanzar piedras y pequeños proyectiles pudiendo alcanzar una distancia de 200 metros. Se cuenta que su potencia de fuego era tal que, llegado el caso y a una adecuada distancia, podía atravesar a tres guerreros con escudos inclusive. En cada legión había 59 escorpiones distribuidos de a uno por centuria. La figura que aquí representamos muestra un centurión en actitud de disparar la pieza. La dotación acostumbrada de estas pequeñas unidades de artillería de torsión no era de más de un par de hombres; normalmente se disponía uno a cada lado para tensar el mecanismo y, después, mientras un compañero apuntaba el otro recargaba. Los escorpiones resultaron muy útiles para colocarlos en los almenados de las murallas y también en las torres defensivas e incluso en las espectaculares torres de asalto que se utilizaban en los asedios a las ciudades.


    LA FUERZA DE TORSIÓN

    Unas cuerdas enrolladas sobre unos ejes ejercían una tremenda fuerza de torsión sobre los brazos del escorpión, imprimiendo a las flechas una gran potencia al ser liberadas.


    MECANISMO DE TIRO

    Para dar fuerza a la cuerda que tensaba

    los brazos de la máquina se empleaba una rueda metálica dentada que se accionaba desde ambos lados de la pieza mediante

    sendas palancas.


    EL SISTEMA DE ELEVACIÓN

    Para poder ajustar correctamente el ángulo de tiro, los artilleros se servían de un listón de madera dentado sobre el que situaban el vástago que se unía al soporte.


    CESTA DE FLECHAS

    Los virotes eran almacenados en unas

    cestas de mimbre, siempre a mano de los artilleros, para facilitar que éstos pudiesen cargar y disparar en el menor tiempo posible.


    REFUERZOS METÁLICOS

    El frontal de los escorpiones podía estar ricamente decorado con motivos metálicos en relieve.


    LA MUNICIÓN

    Los dardos que disparaban los escorpiones podían atravesar a varios hombres a la vez, incluso con sus escudos. Su disparo era muy temido por los enemigos del Imperio.



  • Triarius Romano (202 a. C.)

    Durante las Guerras Púnicas los legionarios romanos se clasificaban en tres órdenes de tropas, según su armamento defensivo y ofensivo y sus funciones durante el combate. Esta especialización sirvió para dar una mayor flexibilidad y eficacia a los ejércitos de Roma.


    Los soldados romanos se dividieron en: Triari, Has» tati o Principes y Velites, Los Triarii eran las tropas más veteranas, se armaban con cota de malla, escudo, espada y una pesada lanza, Combatían en la fila trasera de la formación, por lo que sólo entraban en combate cuando la situación era verdaderamente desesperada.

    Los Hastati y los Principes constituían el grueso de las legiones, disponiéndose en la primera y segunda fila de la formación respectivamente. Llevaban armadura ligera o cota de mallas, además de espada, escudo pesado y dos jabalínas, una ligera y otra pesa-da, que lanzaban antes de entablar el cuerpo a cuerpo

    Los Velites eran la infantería ligera; su armamento defensivo se limitaba a un casco, cubierto muchas veces por la piel de un lobo u otro animal salvaje, y un escudo. El ofensivo lo formaban la espada y varios venablos (pequeñas jabalinas) arrojadizos.


    LA ESPADA

    De diseño excelente, era letal en manos de un buen guerrero. Estaba copiada de modelos hispanos, y durante muchos años acompañó a los legionarios.


    CASCO

    El tipo montefortino se fabricaba en hierro o bronce y por su buena resistencia fue muy empleado hasta el comienzo del Imperio romano.


    COTA DE MALLAS

    Muy eficaz frente a los golpes de espadas y lanzas, su resistencia dependía del número de anillos metálicos que la conformaban.


    LANZA

    Empleada como elemento defensivo, no arrojadizo, frenaba el avance enemigo al disponerse los soldados en formaciones

    cerradas o cuadros.


    ESCUDO

    Estaba construido con

    tiras de maderas entrecruzadas y forradas con fieltro, medía unos cuatro pies romanos de alto por dos de ancho.

    Era muy robusto y se utilizaba también como elemento ofensivo golpeando al enemigo 



  • Arquero Cartaginés

    Desde lo alto de la casamata que portaba el elefante de guerra cartaginés, los arqueros batían a todo aquel enemigo que pudiera poner en peligro al paquidermo. Su función vital consistía en defender al animal, ya que la auténtica arma era la magnitud del mastodonte a la carga.


    Este arquero púnico lleva una armadura de corte helénico, algo muy usual en las tropas cartaginesas de mayor calidad, que tenían origen libio-fenicio. Este era el caso de los oficiales, piqueros y otras fuerzas de élite reclutadas entre naturales de la propia Cartago.

    La figura que aquí vemos lleva un casco griego de la última época, y una protección corporal compuesta de distintas tiras de material textil prensado, al que se le ha añadido una especie de faja formada por numerosas escamas de bronce que rodea su cintura.

    De igual manera, lleva las típicas grebas o espinilleras que acostumbraban usar los guerreros griegos. Si nos fijamos, observaremos que tanto en el antebrazo izquierdo como en la mano derecha, lleva incorporados las protecciones de cuero o metal propias de los arqueros.


    EL CASCO

    Yelmo helénico muy utilizado por las tropas más cualificadas del ejército cartaginés. Este casco estaba inspirado en la época macedónica.


    CALZADO Y GREBAS

    Las sandalias, al igual que las grebas (espinilleras) que lleva este arquero, demuestran una clara influencia del

    equipamiento griego clásico, algo muy común entre las tropas púnicas.


    EL ARCO

    Típico arco compuesto de origen oriental, fabricado con madera, hueso y fondones, muy temido por su alta potencia de disparo.


    CORAZA

    El chaleco combinado a base de lino prensado y escamas de bronce, daba a su portador la justa medida entre protección y flexibilidad necesarias para un


    DAGA 

    Este puñal era utilizado por los arqueros para poder repeler un ataque in extremis, llegado el caso de que se agotaran las flechas.


  • Legionario Romano (2130 d. C.)

    Un legionario romano durante su vida militar podía llegar a recorrer Europa, Asia y África. Las diferencias que había entre los tres continentes, sobre todo las climatológicas, eran muy grandes, por lo que el soldado y su equipo debían adaptarse a cada medio.


    El equipo básico de legionario romano no solía cambiar de unas zonas de acantonamiento o guerra a otras. El adaptación soldado que estaba destinado en Egipto portaba las mismas armas ofensivas y defensivas que el que estaba destinado en Germanía, lo que si cambiaban eran las necesidades del legionario frente a las condiciones climáticas. En el sur del Imperio, con unas temperaturas cálidas, el equipo clásico no necesitaba mejorarse para sobrevivir. En cambio en el norte, con unas temperaturas mucho mas bajas, con nieves y mal tiempo, era necesario mejorar la indumentaria de los soldados. La capa utilizada normalmente no conseguía combatir eficazmente el frío, por lo que se fueron añadiendo nuevas prendas para conseguir aislarse de las bajísimas temperaturas que podían llegar a reinar en los meses de invierno. Así cambió la imagen del legionario y su equipamiento logrando su  adaptación a todos los frentes en los que tuvo que combatir.


    ARMADURA Y CASCO

    El casco tenía unos refuerzos de hierro, colocados durante las guerras dacias, ya que las heridas en la cabeza habían mostrado ser terribles si las producía un arma utilizada por los dacios, el falx, una hoz de enormes dimensiones.


    ARMAMENTO Y ARMADURA

    La armadura de placas se inventó durante los primeros años del Imperio, pasando a la posteridad como la defensa corporal más usada por los legionarios romanos.

    En cuanto al armamento, la figura sólo porta la espada de origen ibérico y el puñal, también de origen hispano.


    ROPA INVERNAL

    La capa de lana se anudaba al cuello, aunque había algunas que iban cosidas, ya que llevaban una capucha.

    Los pantalones largos y la camisa también estaban confeccionados en lana, pues éste era el material que proporcionaba más calor en aquella época.


    BOTAS

    La sustitución de las sandalias por las botas con suela claveteada vino dada por la inefectividad de aquellas ante el frío. Además se ponían pieles en la caña de la bota para mantener la temperatura ideal, atadas a la pierna mediante unas tiras de cuero.


    EL ESCUDO

    El escudo se protegía con una funda de cuero para resguardarlo de desperfectos durante las marchas y los enfrentamientos menores.


  • Muerte del Rey Leónidas

    Entre las distintas ciudades-estado de la península Helénica destacó Esparta, cuna de los hoplitas más temidos y feroces de la antigüedad griega. Los espartanos, o lacedemonios, erar férreamente instruidos en el arte de la guerra desde niños, convirtiéndose en grandes guerrero


    Esparta, situada en la parte sureste de la península griega, se erigió junto a Atenas en la potencia helénica más importante debido al mejor ejército de hoplitas que existió en la antigüedad.


    El ciudadano lacedemonio empezaba su entrenamiento militar a partir de los siete años, cuando se reunía a los niños en grupos y se les instruía con ejercicios gimnásticos y de resistencia. Al ir creciendo, este entrenamiento iba aumentando en dureza, introduciéndoles en el uso de las armas con las que iban a combatir en el futuro. En este aprendizaje llegaban a excederse, ya que partidas de adolescentes solían aterrorizar a las clases sociales inferiores de Esparta, los hilotas. Éstos estaban considerados como esclavos y un lacedemonio podía llegar a matarles sin sufrir castigo alguno por ello.


    Tras haber recibido todas las enseñanzas necesarias se les permitía formar parte del ejército hoplítico, constituyendo una falange con sus compañeros de toda la vida.


    EL CASCO

    De tipo corintio, uno de los más extendidos por Grecia. Tenía la ventaja de poder apoyarlo sobre el cráneo si se quería tener mejor visión en combate.


    LA ESPADA

    La lucha en Termópilas fue tan dura que los griegos rompieron todas sus lanzas y su combate hubo de ser sólo a espada.


    LA CORAZA DE METAL

    Era una protección muy eficaz contra los golpes. Bajo ésta, lo guerreros griegos llevaban una pequeña túnica, aunque en muchas ocasiones combatían sin ella.


    LA ARMADURA

    La que viste el rey, ya muerto en la figura, estaba realizada en lino prensado, con una sección de fuertes escamas metálicas en la parte inferior del torso.


    LAS GREBAS

    Realizadas en bronce, y con decoración anatómica, ya que imitan las formas de las piernas.Además de armas de defensa podían llegar a ser ofensivas.


  • Cassvellaunus

    Uno de los jefes britanos que más hicieron sufrir a los soldados romanos fue el audaz Cassivellaunus. El fue el primer nativo de Britania mencionado en la historia clásica escrita, y siendo caudillo de los catuvellaunos llegó a poner en jaque al mismísimo Julio César.


    Esta figura se inspira en el jefe británico  que por el 54 a.C., cuando Julio César desembarcó masivamente en las costas de Britania, fue elegido para liderar la resistencia contra el invasor. Él y su tribu procedían de celtas que, originarios de Bélgica, habían emigrado a las islas. La presión que durante la Guerra de las Galias habían ejercido las legiones de César hizo que numerosas tribus centroeuropeas buscaran refugio en los territorios de Britania. Una de ellas, la de los catuvellaunos, de la que procedía nuestro personaje, ya era conocedora del modo de lucha de aquellos latinos que combatían como un solo hombre y uniformados con el equipamiento de un jefe celta. Aquella tribu, al igual que otras procedentes del norte de la Galia, había logrado expulsar, gracias a su pericia y capacidad guerrera, a los nativos habitantes de las islas y asentarse en la zona del actual Londres. Los originarios isleños, bastante anclados en la Edad del Bronce, tuvieron que emigrar hacia el norte de Britania, a la tierra conocida como

    Caledonia, hoy Escocia.


    CASCO

    El casco de bronce está inspirado en un hallazgo arqueológico de similar factura encontrado en el río Támesis (Inglaterra).


    BROCHE

    De ser un elemento imprescindible de sujeción de la capa, pasó a convertirse en un ornamento que aportaba distinción y categoría a los nobles galos.


    CALZADO

    Para los húmedos y fríos lugares del centro de Europa y Britania, era más cómodo un tipo de bota cerrada; un calzado que hasta los romanos acabarían por adoptar para su propio uso.


    ESCUDO

    El escudo que porta la figura es una réplica del encontrado en el Támesis. En este caso, su función era más ceremonial que guerrera, por lo que está profusamente decorado.


    ESPADA

    Típica espada celta del modelo conocido como de "antenas", ya que su pomo presenta una forma de X característica. Muy común entre los celtas continentales, pasaría a las islas Británicas.


    TÚNICA

    Estaba confeccionada de lana gruesa sin refinar y su decoración solía presentar formas con líneas multicolores a modo de tartán escocés.


  • Gladiador Retirado

    Los combates de gladiadores se convirtieron en una de la mayores atracciones romanas, tal como hoy podría ser el fútbol. Estas luchas se celebraban en todas las ciudades importantes del Imperio, pero las más prestigiosas se desarrollaban en el coliseo de la capital: Roma.


    La vida del gladiador era dura y, por lo general, corta. Pero llegar a esta condición no venía impuesto sólo por ser esclavo, ya que había hombres libres que se dedicaban a este peligroso juego para salir de la pobreza o por ganar fama.


    El entrenamiento se iniciaba en escuelas, donde se formaba a los futuros gladiadores. Este entrenamiento, duro e intenso, duraba meses y los gladiadores salían convertidos en auténticas máquinas de matar. Pero había veces que en las luchas se hacía combatir a buenos gladiadores con personas que no sabían nada acerca de la lucha.


    Una vez que se salía de la escuela, los que tenían suerte y sabían pelear iban subiendo dentro del ranking, por lo que su fama crecía y empezaban a tener hinchas propios. Algunos sobrevivían a esa etapa, retirándose más tarde con una pequeña fortuna; normalmente abrían una escuela de gladiadores, por lo que sus conocimientos pasaban a otra generación de guerreros.


    EL PROTECTOR DE HOMBRO

    Ya que el brazo izquierdo era con el que se solía utilizar la red, todos los golpes del contrario iban destinados a esa extremidad, por lo que se protegía mediante el protector-coraza; también se usaba para golpear al contrario, si éste se acercaba mucho, para intentar desequilibrarle.


    LAS DEFENSAS DE LAS EXTREMIDADES

    Estas solían realizarse en algodón o lana prensada, formando varias capas. Era una buena protección contra los golpes de espada, e incluso amortiguaba un impacto, ya fuese producido por el contrario o por el propio gladiador al dar una patada o zancadilla.


    LA RED

    El retiario esgrimía una red con la que intentaba estorbar y agarrar al contrario. Parecía un arma poco mortífera, pero si se conseguía liarla alrededor del brazo con que el enemigo sostenía la espada, lo dejaba completamente indefenso.


    EL TRIDENTE

    Era el arma principal de este tipo de gladiadores. Los tres picos que lo forman no sólo servían para herir, sino también para parar los golpes de una espada e incluso partirla haciendo palanca.


    EL CINTURÓN

    Esta prenda no sólo sostenía el faldón con que el gladiador se cubría, también era una protección contra los ataques por la espalda y los dirigidos a los riñones. Una estocada contra este órgano era mortal y suponía el fin del guerrero.



  • Infantería Pesada Bajoimperial

    La infantería del bajo Imperio perdería la distinción entre legionarios y auxiliares, creándose una imagen más determinada por las posibilidades materiales y logísticas que por una estandarización al nivel de institución.


    Nuestra figura podría pertenecer a cualquiera de las unidades desplegadas en primera línea de la frontera centroeuropea con Germanía. se Porta un equipamiento pesado de con casco y armadura de anillas  entrelazadas, que normalmente pertenecía a las élites y que se d ponían al entrar en combate. Existe la creencia de que en los últimos tiempos del Imperio los romanos no llevaban armadura; esto es incorrecto, debiéndose este error a que muchas veces se es representaba tan sólo con las únicas. Sí es cierto que protecciones como la coraza de placas segmentadas cayeron casi en desuso, mientras que se añadieron otras defensas al equipamiento defensivo de los soldados. Lo que sí era habitual, a diferencia de otros tiempos, era que para determinados servicios como patrullas, centinelas o incluso escaramuzas, no se lleva-an prácticamente protecciones.



    COTA DE MALLA

    Era utilizada prácticamente sólo ante un combate inminente y se cree que no todos los soldados la poseían, sino únicamente los que estaban destinados a las primeras líneas de batalla.


    ESPADA

    La espada de los legionarios del Imperio romano tardío se llevaba en la cadera izquierda y era conocida como spatha. Su diseño se basaba en manufacturas de origen germánico.


    ESCUDO

    El escudo oval plano, que en la época imperial pertenecía a las unidades auxiliares de caballería e infantería, se popularizó a partir del siglo IV d.C. en todas las unidades del ejército romano.


    LANZA

    Se cambió el antiguo pilum por la típica lanza de carga para formaciones cerradas.

    Como el escudo, era también una influencia de las antiguas unidades auxiliares que barbarizó el común del ejército.


    CASCO

    El casco estaba hecho a partir de dos mitades ensambladas y remachadas a las que se le unían las carrilleras y un pequeño cubrenuca. Su calidad y nivel de protección eran escasos.


  • Julio Cesar Triunfante

    El romano Julio César ha pasado a la historia como uno de los tres mejores estrategas de la antigüedad, siendo sólo comparable a Alejandro Magno y Aníbal. Este emperador consiguió conquistar Galia, realizó una expedición a Britania y ganó las guerras civiles contra Mario.


    El genio militar de Julio César se convirtió en un leyenda desde el momento en que murió. Sus logros han llegado hasta nosotros a través de sus Comentarios de las Guerras las Galias y de las Guerras Civiles, pesar de que su redacción tuviese un cierto tono enaltecedor hacia sí mismo. Sus textos han sido estudiados por un gran numero de estrategas posteriores y duran te el Renacimiento fueron traducidos del latín a un buen número de idiomas europeos.

    Todos los generales españoles de los siglos XVI y XVII, cuando el poder de España había superado al del Imperio romano, leyeron con avidez sus textos, tomando nota de todo aquello que debe realizar un buen oficial para obtener un éxito rotundo. Sirva como ejemplo el Gran Duque de Alba, quien durante las guerras de Flandes imitó a la perfección la forma en la que el general romano había cruzado un río delante de sus enemigos, obteniendo ambos un éxito rotundo.


    CAPA

    La capa escarlata estaba reservada a los soldados de alta graduación, aunque según el rango también podía ser púrpura.

    En combate a veces se negaban a quitársela, ya que servía como referencia a los soldados para que supiesen en todo momento donde estaba su general.


    CASCO

    La protección para la cabeza también se inspira en modelos anticuados. Resalta la belleza de su factura, con una decoración repujada y un gran penacho rojo rematando su parte superior.


    CORAZA MUSCULADA

    La figura lleva una armadura de tipo anatómico, copiada de los antiguos modelos griegos, que con el paso del tiempo se convirtieron en elementos de parada más que de combate.


    EQUIPAMIENTO DEL CABALLO

    Destacan sus arreos, muy bellos y con elementos en metales preciosos y ricas piedras. Los romanos montaban sin estribos, sujetándose al caballo mediante una silla de cuatro pomos.


    LAS BOTAS

    El calzado de la figura es algo más rico de lo normal. En vez de las típicas sandalias abiertas se calza con unas botas abiertas en su parte central hasta un poco más arriba de los tobillos.


  • Infanteria Ligera Bajoimperial

    A partir del siglo IV d.C., los hábitos de las nuevas tropas procedentes de los pueblos bárbaros fueron dejando en desuso la antigua costumbre de llevar siempre puesta la armadura en el ejército romano.


    Las unidades que servían en el ejército romano bajoimperial habían cambiado mucho desde los tiempos gloriosos de las dinastías Flavia o Antonina. Los germanos y otros pueblos de allende las fronteras tenían como hábito sólo portar armadura cuando se avecinaba un enfrentamiento armado. De igual manera y como nos relata el historiador clásico y coetáneo de aquellos tiempos Vegecio, la disciplina, el entrenamiento diario y las costumbres de portar continuamente armadura, se relajaron de forma considerable. A todo ello cabe añadir que las antiguas legiones tan sólo significaban teóricos nominales en los que estaban encuadrados los innumerables pequeños destacamentos o vexilium en los que se habían dividido. Éstos estaban diseminados por todo el Imperio en incontables destinos. La falta de cohesión y el inexistente espíritu de cuerpo quebrantaron las normas de la institución castrense romana, llegándose a reclutar tribus enteras de guerreros germanos con sus caudillos.


    TUNICA

    Vestimenta larga con mangas de influencia bárbara y que hacía más soportables los rigores de las latitudes septentrionales.


    JABALINA

    De inspiración germana, este venablo se encontraba en servicio en sustitución del antiguo pilum romano.


    ESCUDO

    Típica protección oval plana, reminiscencia de las unidades extranjeras conocidas como auxiliares.


    ESPADA Y DAGA

    La espada, conocida como spatha, era un arma de origen e influencias germánicos, que en los últimos años sustituiría a la clásica gladius. El pequeño puñal se usaba en el cuerpo a cuerpo y para preparar la comida.


    PANTALONES LARGOS

    Siguiendo las costumbres de los nativos centroeuropeos, los romanos adoptaron estos pantalones para los climas fríos.


    CASCO

    Yelmo bajoimperial de baja calidad y manufacturado con diversas piezas ensambladas, muy en uso en las tropas de finales del Imperio romano


  • Guerrero Galo

    Los grandes y rubios hombres del Norte supusieron siempre el horror y la pesadilla de los romanos. Para éstos, en un principio el Norte lo delimitaban las tierras de los galos, y más tarde, con las conquistas, el límite pasó a ser Germania.


    La antigua tradición cita los primeros galos ya en tiempos de los reyes etruscos, nombrando a uno de estos galos, Belloveso, como el supuesto fundador de Mediolanum actual Milán. Aquel posible je de la tribu gala de los insumbros y otros cabecillas galos se establecieron en el valle del Po, distribuyéndose la actual Transpadana para los insumbros y los cenómanos. La zona más occidental fu para las tribus ligurinas de lo taurinios y salasios, y la orienta para el pueblo ilírico de los vénetos que ocuparían la actual Venecia. La capital de los insumbro fue Mediolanum y la de los cenómanos, Brixia (Brescia). Entre ambas capitales galas se asentaba la tribu de los boios, la más pode-rosa, cuyos centros neurálgicos fueron Parma, Bononia (Bolonia) y Mutina (Módena). En la llamada Senogallia se establecieron los senones, que más adelante atacarían Roma, y en Ravena los lingones, quedando al norte la tribu de los abanicos.


    ESCUDO

    Construido en madera y de gran tamaño, era, junto con el casco de bronce, la única protección del guerrero galo. En el centro tenía una pieza metálica para proteger la mano.


    PANTALONES

    Los pantalones de lana galos, en cuanto a estampado, eran de diferentes colores y motivos. No había una uniformidad en estos guerreros que combatían con su propia ropa.


    ESPADA

    Era más larga que la gladius empleada por los legionarios romanos. A diferencia de éstos, la utizaban descargando terribles golpes contra el enemigo a modo de tajo y no de estocada. 


    CASCO

    Para protegerse la cabeza, los galos llevaban este tipo de casco cónico de bronce que en ocasiones, y sobre todo en el caso de los jefes tribales, podía estar decorado con plumas o penachos.


    CALZADO

    Las botas cerradas de las tribus galas eran de cuero y apropiadas para la humedad y el frío. Fueron adoptadas por los romanos como sustitución a las sandalias en estos climas.


    PANTALONES

    Los pantalones de lana galos, en cuanto a estampado, eran de diferentes colores y motivos. No había una uniformidad en estos guerreros que combatían con su propia ropa.


  • Infanteria auxiliar

    Los hijos de la Galia conquistada fueron de los primeros guerreros extranjeros en formar parte de la infantería auxiliar romana; para ellos suponía el poder seguir siendo soldados, con armas similares, pero luchando en favor de los intereses de una nación distinta.


    La figura evoca un soldado de infantería auxiliar del en ejército romano, durante la época del Alto Imperio. Su indumentaria y equipo están inspirados en los relieves de dichos soldados en la columna de Trajano, una de las fuentes más extensas y mejor conservadas que nos legado la Historia. Aunque los hombres que servían en las unidades auxiliares formaban parte del ejército de Roma, ellos no eran romanos, salvo el caso de los mandos superiores, a nivel de  prefecto y centurión. Al principio de paz como pue los centuriones también eran de origen extranjero, pero ya en la época imperial, éste solía ser un destino reservado, como paso previo, a futuros centuriones de legión. Muchos de los guerreros tribales que eran sometidos por la ciudad de las siete colinas, pasaban luego a servir como soldados en las filas de los contingentes de la Auxilia, tras llegar sus jefes a acuerdos de paz como pueblo tributario de Roma.


    CASCO

    Fabricado en bronce y de menor calidad que el de los legionarios, este yelmo se produjo en masa para equipar a los auxiliares.


    PANTALONES

    Los pantalones de tipo celta, conocidos como bracae, se utilizaban en las unidades auxiliares y eran muy útiles para los terrenos fríos. Más tarde los usarían también los legionarios.


    SANDALIAS

    Al ser unidades del ejército romano, los auxiliares asimilaron también las famosas caligae legionarias.


    LA ESPADA

    similar diseño al modelo utilizado por legionarios, carecía del lujo y calidad que tenían las de aquéllos.


    ESCUDO OVAL

    Las tropas auxiliares portaban, al igual que la caballería, el escudo oval por ser más ligero y manejable que el rectangular y dado que su forma de combatir no era como la de los legionarios, que con este último tipo de escudo hacían formaciones tácticas, como la tortuga.


    COTA DE MALLAS

    La típica protección de los jefes de la nobleza celta se estandarizó a los simples soldados de la Auxilia.


    LANZA

    La característica lanza de combate del mundo celta fue el arma reglamentaria de la infantería auxiliar.


  • Guerrero Huno (Siglo V d. C.)

    Los guerreros hunos fueron el azote de Europa durante gran parte del siglo V, y sus correría llegaron hasta el corazón de Roma. Su recuerdo fue muy difícil de borrar durante muchas generaciones, estando presentes en la memoria romana con auténtico pánico siglos después


    Atila, el caudillo de los hunos, sometió a Europa a una de las invasiones más duras y devastadoras que sufrido el continente en toda historia. Dicho pueblo provenía de las estepas de Mongolia, siendo los antecesores directos de los guerreros mongoles de Genghis Khan y Tamerlán.

    Durante el siglo V hicieron su aparición en el Imperio romano de Oriente, aunque rápidamente pasaron al de Occidente, que encontraba en una situación más caótica y sin muchas defensas. En su avance arrasaban con todo aquello que se encontraban, destruyendo los ejércitos que se les oponían y aceptando en sus filas a los derrotados y sometidos. Lograron conquistar una vasta  extensión de terreno, pero al ser incapaces de tomar ciudades no pudieron afianzar su poder, por lo que tan rápido como aparecieron en la historia desaparecieron, tras la muerte de Atila.


    EL ESCUDO

    Utilizaban un pequeño escudo redondo para defenderse de los proyectiles lanzados contra ellos, así como de los golpes de espada de la caballería contraria. Estaba reforzado con cuatro tachuelas, que servían además para sostener el correaje.


    EL ARCO

    Armamento por excelencia de este pueblo, esta figura porta dos en su funda, desmontados. La cuerda se colocaba momentos antes del combate.


    ESPADA

    La miniatura de este guerrero huno porta una espada conseguida como botín de guerra tras uno de los numerosos combates que libró este pueblo asiático. De origen romano o godo y hoja larga y recta, es perfecta para combatir a caballo.


    ROPAJE Y BOTAS

    Se cubre con un abrigo largo, forrado de piel por el interior, al igual que su gorro. Estas piezas, junto con el pantalón, aguantaban muy bien el frío, favoreciendo la increíble adaptabilidad de estos guerreros a cualquier hábitat.


    CABALLO

    Este jinete monta uno de tamaño medio. Tal era su necesidad de cabalgaduras que utilizaban todo tipo de monturas, algunas de ellas realmente grandes.



  • Legionario, Mulas de Mario (104 a.C. - 27 a. C.)

    Los legionarios romanos de los tiempos de la República demostraron a sus enemigos un dominio absoluto en el difícil arte del desplazamiento estratégico de los ejércitos, gracias a sus reducidos convoyes de bagajes e impedimentas y su impresionante movilidad.


    La figura que recogemos en este apartado nos evoca a un veterano de los primeros ejércitos profesionales que tuvo Roma tras las reformas del cónsul Mario. Lo vemos en un momento de descanso, tras una agotadora marcha, acarreando a sus hombros el escudo, el equipo de acampada y las herramientas comunes de su contubernio o grupo de ocho legionarios. Se aprecian las estacas para improvisar empalizadas alrededor de los campamentos temporales e igualmente un zapapico o dolabra para la construcción de zanjas y fosos en el perímetro de los mismos. Su escudo está enfundado en cuero para protegerlo de las inclemencias y otros daños. Su funda dispone de una correa para favorecer su carga sobre la espalda del legionario.


    En el frontal de la figura podemos apreciar la cota de mallas celta con hombreras de inspiración griega, que solía pesar alrededor de 12 kilos, un casco, espada, daga y pilum. Se calcula que todo el equipo que cargaba un legionario romano del primer siglo anterior a nuestra era podía rondar los 45 o 55 kilos. No es de extrañar que recibieran el apelativo de Mulas de Mario.


    EL CASCO

    Yelmo de bronce de origen celta, en uso desde el inicio de la República romana hasta la época del emperador Augusto.


    SANDALIAS

    El calzado era muy importante, ya que los legionarios debían soportar largas marchas con un pesado equipo a cuestas.


    DAGA

    Como complemento del armamento del legionario, la daga era un arma que se utilizaba en los combates cuerpo a cuerpo.


    HERRAMIENTAS

    Para cavar, mover tierras y cortar césped o madera, servían al soldado romano par poder levantar el campamento.


    PILUM

    Arma arrojadiza de corto alcance y característica de los legionarios romanos hasta más o menos el 400 d.C. A su derecha, podemos ver la espada o gladio.


    SACO DE PROVISIONES

    Los soldados romanos cargaban provisiones, trigo o galletas para alimentarse cuando no había rancho.



  • Princeps

    La flor y nata de la infantería republicana en los primeros tiempos de Roma la constituían soldados de entre 20 y 30 años, pertenecientes a la categoría de princeps o principales,


    Según la táctica manipular en Suso en las legiones romarenas de la época republicana, las primeras fuerzas en entrar en combate durante una batalla eran los velites o infantería ligera de escaramuza. Después entraba en acción el primer cuerpo de infantería pesada legionaria, los hastati, compuesto por soldados jóvenes protegidos con cascos, una greba en la pierna izquierda, escudo y, como norma general, un pectoral y espaldar rectangular o, incluso en ocasiones si su presupuesto se lo permitía, con cota de mallas. Iban armados con espada y pilum.


    Tras estas líneas de hastati estaban los princeps, as que debían asegurar el destino de la batalla si los in primeros fracasaban en su le intento. Su armamento, en mucho más completo, y su capacidad física hacían de los princeps los soldados más decisivos de las antiguas legiones anteriores a la reforma del cónsul Mario.


    EL CASCO

    El casco de estilo montefortino fue una de las protecciones más longevas en el ejército romano; se introdujo en los primeros ejércitos de la República y perduró hasta principios del Imperio.


    LA ESPADA

    Los primeros diseños de gladius hispaniensis entraron en el ejército romano cuando la península Ibérica fue conquistada y sustituyeron a la espada griega, de peor metalurgia pero más económica.


    EL ESCUDO

    El escutum latino, con su característica curvatura, era una mezcla de originales celtas y samnitas y protegía al soldado prácticamente en su totalidad.


    LORIGA

    La loriga de anillas entrelazadas se estandarizó en los soldados de categoría princeps, ya que éstos tenían un estatus económico suficiente como para poder afrontar su elevado coste.


    PILUM

    De origen samnita, la jabalina arrojadiza conocida como pilum se estandarizó en la infantería pesada de la República, relegando las lanzas únicamente para la categoría de los triarios o para la caballería.


    GREBA

    La greba de la pierna izquierda cumplía una función protectora de esta extremidad, ya que es la que se apoyaba por debajo del escudo cuando el soldado se encontraba en posición de guardia.



  • Hastati Romano (202 a. C.)

    El hastati pertenecía a una de las cuatro categorías en las que se podía dividir a los legionarios de la República. Siendo los demás los princeps, triarios y velites. Cada g tenía una misión determinada, que desarrollaban conjuntamente durante la lucha.


    Los soldados de Roma se clasificaban según la edad: el hastati era aquel ciudadano

    que estaba entre los 20 y los 30 años y que poseía una buena forma física. Su equipo se adaptaba a la misión que tenía encomendada durante la batalla, la de formar las dos primeras filas de combate junto a los princeps. Ambos cuerpos eran la columna vertebral del ejército, ya que soportaban la mayor parte del combate. Eran los soldados más numerosos y por lo tanto su equipamiento estaba muy estandarizado, componiéndose de un escudo, una espada, un par de pilums, un par de grebas, un casco y un peto y espaldar, de forma cuadrada, que les protegía la parte central del torso. Su vestimenta se componía de una simple túnica, sujeta a la cintura mediante un cinturón, además de unas sencillas sandalias con un tachonado de clavos de hierro.


    CASCO

    El soldado se protege la cabeza con un casco de tipo "montefortino", extendido hasta los últimos años de la República. Podía estar hecho de bronce o de hierro, dependiendo de la zona de origen.


    GREBAS

    Estas defensas para las piernas eran muy apreciadas por los soldados, ya que así se cubrían de los golpes de espada lanzados por lo bajo. Además podían servir como arma ofensiva, ya que una patada con dichas grebas podía desequilibrar al enemigo.


    ESPADA Y PILUM

    El arma fundamental del hastati era su espada, ya que en cuanto lanzaba los pilums, combatía con ella. Es una gladius hispaniensis, copiada de las espadas utilizadas en la península Ibérica. La lanza arrojadiza o pilum podía ser de dos tipos, uno ligero y otro pesado. La labor de ambas era la de estorbar al enemigo ya que al clavarse en los escudos, los hacían inmanejables y debían ser abandonados, por lo que se perdía un arma defensiva muy necesaria.


    PETO

    La pequeña placa de bronce muestra el bajo poder adquisitivo del soldado, ya que sus compañeros pudientes iban equipados con cotas de mallas, más efectivas y caras.


    ESCUDO

    Era su defensa principal, de forma alargada y redondeada e idónea para proteger casi todo el cuerpo del guerrero. Realizado en varias capas de madera, se recubría con otra de fieltro de lana, que aumentaba su resistencia.


  • Caballeria Pesada del Bajo Imperio

    Ya en el siglo IV d.C. la continua presión de las tribus germánicas sobre la frontera centroeuropea había derivado en un cambio de planteamiento geoestratégico, que sustituyó las unidades fijas legionarias por fuertes contingentes móviles de caballería de élite.


    En el siglo III d.C. comenzó una amenaza masiva de los distintos pueblos bárbaros sobre el limes (frontera) occidental, principalmente de godos en el Danubio y alemanes y francos sobre el Rin. Muy a menudo la frontera se rompía por varias partes a causa de pequeñas y rápidas incursiones de bandas aisladas. Al no existir reservas, las fuerzas destinadas a cubrir los límites del Imperio debían abandonar su vigilancia para perseguir a los intrusos.


    Aquello debilitaba consecuentemente la frontera frente a nuevas amenazas y convertía el trabajo de sus guarniciones en una continua y desesperada persecución de pequeños invasores. Como siempre en la historia del ejército romano, de una nueva amenaza nació una nueva adaptación y se crearon diversas unidades montadas de reserva móvil. Aquellas nuevas fuerzas copiarían las singularidades del enemigo a combatir para poder vencerlo con sus propias armas.


    CASCO

    Los de caballería del Bajo Imperio eran muy cerrados y con muchas connotaciones propias de pueblos bárbaros.


    LORIGA

    Un pesado camisón de anillas entrelazadas protegía prácticamente hasta las rodillas del jinete.


    EQUIPO Y BOLSAS

    La vida fuera del campamento base obligaba a cargar con víveres y equipamiento extra.


    POLAINAS Y BOTAS CERRADAS

    Muy útiles en los climas húmedos y fríos, sobre todo si se estaba continuamente a la intemperie.


    SPATHA DE CABALLERÍA

    La larga espada altoimperial que usaba la caballería auxiliar de aquella época, derivó en diseños propios de pueblos germánicos.


  • Velites Romano (212 a.C.

    Los velites formaban la infantería ligera de las legiones republicanas; su misión consistía el hostigar al enemigo e intentar romper su cohesión o bien servir como cortina de humo para impedir al enemigo ver las verdaderas intenciones del ejército romano.


    Las legiones de gran parte de la época republicana se componían de diferentes soldados: hastati, princeps, triarios y velites. Los primeros formaban la espina dorsal, ya que eran los más numerosos, armados con defensas corporales medias y armamento arrojadizo. Los segundos eran menos en número, siendo veteranos que habían adquirido experiencia al luchar como hastati; su equipo era pesado y sólo entraban en combate como último recurso, o si las filas de la tropa cedían ante el empuje enemigo. Los terceros, más ligeramente armados, eran utilizados en orden abierto, por lo que lo podían combatir por mucho tempo, pero sí solían impedir el despliegue eficaz de los soldados contrarios.


    Los llamados velites formaban una especie de guerrilla que se adelantaba a las otras tropas, hostigando al enemigo continuamente en los sitios en donde menos esperaban. Napoleón en us victoriosas campañas los recreó con dicho nombre.


    VENABLO

    Su mejor armamento era el venablo. A pesar de su ligereza era temible, ya que el ataque por sorpresa de los velites solía coger desprevenido al contrario.


    TÚNICA

    El legionario solía llevar una túnica muy sencilla, ceñida al cuerpo por un cinturón. Hallazgos arqueológicos han descubierto que solían ser de color blanco.


    ESCUDO

    El velites usaba un escudo de tamaño medio circular, que podía ir decorado con una pintura de las fauces amenazantes de un lobo.


    ESPADA

    Usaban la típica romana, con hoja corta y ancha, y empuñadura de madera.

    Estaba copiada de modelos hispanos, ya que los soldados romanos se quedaron

    maravillados de su eficacia.



    CASCO

    Los velites usaban un pequeño casco de bronce para su protección. La piel de animal con la que se cubrían les daba una mínima defensa en la espalda.


  • Vercingétorix

    Los grandes clanes guerreros de los pueblos celtas fueron los innegables dominadores de las regiones de Europa durante la incipiente Edad del Hierro. Más tarde, se dispersarían llegando hasta Hispania e Italia, pero su tierra natal seguiría siendo la Galia, la actual Francia.


    Vercingetórix fue uno de do los caudillos galos más característicos de la casta de los guerreros celtas. Logró unificar temporalmente a su disperso pueblo, haciendo que olvidaran sus rencillas y luchas intestinas. El pueblo galo ocupaba los territorios de la actual Francia y se caracterizaba por la tremenda de dispersión e individualidad de sus tribus, cuyos únicos aglutinantes eran la lengua y la religión. Una aristocracia guerrera de casta, a la que sin duda alguna perteneció Vercingétorix, gobernaba la antigua sociedad gala. Les seguían en autoridad los druidas, auténticos administradores de la espiritualidad, el miedo y los cultos religiosos. En el año 59 a.C. el famoso militar y estadista romano Julio César fue nombrado cónsul, obteniendo el mandato sobre las provincias de la Galia Cisalpina y Transalpina. César, excusándose en una petición de ayuda de la tribu aliada de los eduos, se propuso conquistar la Galia entera dando comienzo así a una campaña que le proporcionaría fama, dinero y prestigio.


    CASCO

    El yelmo alado, muy representativo del arte militar del pueblo galo, era propio de los nobles de la casta guerrera celta.


    FALDÓN

    Hecho con pieles de animal, guarnecía el bajo vientre de una forma similar a la protección que ofrecían los pteruges de los legionarios romanos.


    CORAZA

    Este tipo de arcaica protección de bronce data del periodo de la cultura celta de Hallstatt y también se extendió al periodo La Tène. Por la época de Vercingétorix podría representar una pieza heredada de los antepasados.


    ESPADA

    El estoque de tamaño medio y doble filo es muy similar a las típicas espadas con pomo acabado con ornamentación de antenas y cabezas humanas.


    ESCUDO

    El escudo está diseñado preferentemente para un jinete y su ornamentación se basa en diversos elementos de la mitología celta.


  • Cornicen

    En el fragor del combate las unidades del ejército romano necesitaban recibir órdenes para atender a sus respectivos movimientos tácticos. Esto era posible gracias a la transmisión de sonidos mediante el cornu, un potente instrumento cuyo portador era llamado cornicen. 


    En las antiguas legiones de Roma se denominaba con la palabra de aeneatores a aquellos hombres encargados de hacer sonar los cuernos y tubas utilizados para la transmisión de órdenes mediante señales acústicas. Existían diferentes instrumentos de viento para la comunicación de las órdenes; según el sonido que se quisiera conseguir se podría utilizar un cornu, una tuba o una bucina. Se cree que por cada manípulo (dos centurias), la primera centuria tenía asignado un cornu que portaba y hacía sonar un soldado que recibía el nombre de cornicen. A la otra centuria del manípulo, la segunda, parece ser que le correspondía una tuba, cuyo portador era un tubicen. Por lo tanto, para una legión habría 30 cornicen y otros 30 tubicen.


    CASCO CON PIEL DE OSO

    A los portaestandartes y músicos se les investía con un halo místico que elevaba su estatus. Sus cascos iban tocados con pieles de animales salvajes.


    CORAZA

    Una lorica hamata o cota de anillas entrelazadas se utilizaba para defensa. Pese a su posición, nunca en primera línea, les protegía notablemente.


    CORNU

    Este instrumento de transmisión de órdenes se hacía audible incluso en el fragor y caos de la batalla, y por eso se utilizaba para los movimientos tácticos de tropa.


    ESPADA

    Aunque rara vez tendría que utilizar su espada o daga, el cornicen debía portar sus propias armas para defender su persona y cometido.


    CALZADO

    Las sandalias que calzaba el cornicen, así como el resto de su equipo, eran las mismas que las utilizadas por el resto de los legionarios romanos.


  • Gladiador Mirmillo

    Los gladiadores de los circos romanos eran el equivalente a lo que hoy en día es un futbolista o un torero famoso. Atraían las iras y las emociones más fervorosas de toda clase de público en una especie de rito de culto y homenaje a la muerte y al valor.


    En tiempos ancestrales las luchas rituales entre guerreros formaban parte de un ritual funerario, de origen etrusco, mediante el que se entregaban las vidas de prisioneros en memoria de los muertos en combate. Más tarde, los combates gladiatorios servirían para honrar las bajas habidas por el pueblo romano en antiguas gestas gloriosas. Así, los combatientes adoptaban equipamientos y nombres procedentes de antiguos enemigos de Roma, como por ejemplo los samnitas. Es curioso reflexionar sobre el tipo de público seducido por dicho espectáculo, ya que si en un principio su razón de ser era puramente de liturgia funeraria, con el tiempo estos sangrientos eventos captaron la atención de todos los auditorios. De hecho, cuando se desenterraron los restos de un cuartel de gladiadores en Pompeya, la sorpresa de los arqueólogos fue enorme al hallar, junto a los esqueletos de ocho hombres, el de una mujer, que supuestamente por la calidad de sus abalorios y joyas, se cree pertenecía a la clase alta. Sin duda, una acomodada seguidora incondicional de algún gladiador, en busca de placeres más allá de lo puramente visual.


    CASCO

    Magnífico yelmo con máscara y extensión para proteger el cuello. También se puede apreciar una gran visera y el cubrenuca.


    ESPADA

    La recta gladius de filos paralelos y punta triangular armaba el brazo de los mirmillos durante los combates.


    CINTURÓN

    Similar al ancho cinto que usaban los antiguos guerreros samnitas e itálicos en general, era una evocación más a gloriosos tiempos pasados.


    ESCUDO

    De factura similar al de los legionarios, presentaba una forma rectangular curvado con forma de teja y un umbo central para proteger la mano.


    GREBA DE COMBATE

    Como medio de protección, aunque también utilizable como arma, estos gladiadores empleaban una greba de gran tamaño en una de sus piernas.


    HOMBRERA

    Una protección metálica cubría el hombro derecho de posibles ataques cuando se exponía esa parte del cuerpo.


  • Hippica Gymnasia

    Las demostraciones de maestría hípica formaban parte del acerbo cultural que luego sirvieron en el ejército romano. Con frecuencia se celebraban com concursos para incrementar la gloria de la unidad.


    Las unidades de caballeria romanas, ya fueran procedentes de las cohortes auxiliares o los llamados equites legionis, asignados en servicios d escolta y exploración para la legiones, tenían en gran orgullo sus habilidades sobre el caballo. 

    Muchos de aquellos hombres procedían de tribus de Hispania o la Galia, donde el uso de los caballos en la guerra estaba muy difundido y alcanzaban un altísimo grado de conocimientos sobre la disciplina y táctica de uso militar del "noble bruto". Muy conocido era el ejercicio conocido como "carga cántabra", y que consistía en dos equipos que formaban en tortuga para luego galopar en una hilera muy compacta, formando dos círculos que se atacaban entre sí mediante el lanzamiento de jabalinas de punta roma. Para terminar, un jurado determinaba qué equipo había sido el ganador de la "carga cántabra" y otras exhibiciones de tiro con arco y honda a caballo.


    CASCO CON MÁSCARA

    Para poder distinguir a unos contendientes de otros, estos jinetes se cubrían el rostro con unas máscaras metálicas que, al igual que el resto de su equipo, estaban muy elaboradas.


    CABALLO

    Las mejores y más ágiles monturas eran seleccionadas para las exhibiciones de Hippica gymnasia cruzadas entre las razas íberas, africanas y centroeuropeas.


    ESCUDO

    Tanto las armaduras como los escudos formaban parte de una panoplia

    puramente ceremonial y sólo utilizable en acontecimientos deportivos o religiosos.


    JABALINAS

    Los participantes en las competiciones hípicas conocidas como la "carga cántabra" iban armados con venablos simulados terminados en puntas redondeadas, que no herían al caballo o al jinete contrario, aunque éstos, no obstante, se protegían la cara y cuerpo.


  • Oficial Romano (siglo V d.C.)

    Durante el transcurso del siglo V d.C., la decadencia del Imperio romano era evidente.

    El ejército estaba compuesto por un número cada vez mayor de hombres de origen no itálico. Los oficiales, en cambio, sí eran ciudadanos romanos.


    El siglo V d.C. se distinguió por un constante acoso de ad pueblos bárbaros que tentaban entrar en el Imperio, así en como por enfrentamientos entre ejér los ya asentados dentro de sus dos fronteras. La lucha más brutal se me mantuvo contra el pueblo de los dec hunos, duros jinetes de origen asiático

    Pero no fue el único enfrentamiento serio, ya que en Britania (actual isla de Gran Bretaña) el repliegue de las tropas romanas al continente dejó a la población romano-britana en una situación muy delicada, al verse atacados desde el norte por los pictos y escotos, así como por las incursiones de los irlandeses y por la llegada masiva de anglos, jutos y sajones.


    El imperio se desmoronaba y además, a todo esto había que añadir el estado de decadencia en que se encontraba Roma y su ejército, con soldados mal pagados mandados por oficiales con mejores armas y equipos cuya decoración, innecesaria y en ocasiones demasiado ostentosa, se costeaban ellos mismos.


    CASCO

    El oficial se cubría la cabeza con un modelo de casco típico del periodo tardío. A diferencia de los que eran utilizados por los soldados de menor rango, del mismo tipo, se decoraba con piedras preciosas, además de tener un acabado mejor.


    САРА

    Los oficiales combatían el frío con una capa de piel curtida de animal, muy apropiada para el tiempo húmedo de Britania o de la frontera germana.


    COTA DE MALLAS

    Este arma defensiva tuvo mayor uso a partir del siglo III d.C., ya que la armadura de hierro era más difícil y cara de construir, y además, la cota era más fácil de soportar durante el combate.


    ESPADA

    La espada larga o spatha era utilizada al principio del Imperio por los jinetes. Con el tiempo, fue adoptada por todos los soldados de Roma, sin importar a qué arma

    perteneciesen.


    TÚNICA

    La túnica pertenecía a la llamada moda danubiana, que se caracterizaba por las decoraciones en las bocamangas así como en la parte inferior.


    BOTAS

    Otra prenda muy importante para combatir el frío y la humedad eran las botas de caña alta, ya que las sandalias no eran efectivas para tales menesteres.


  • Centurion Púnico (200 a. C. - 104 a.C.)

    De entre los soldados más agresivos y con mayor capacidad de liderazgo se seleccionaban en las incipientes legiones de la Roma republicana a la auténtica casta de profesionales de la milicia de aquellos tiempos, los centuriones.


    En los primeros tiempos, Roma no tenía un ejército de soldados profesionales sino que, cada cierto tiempo, se reunía a los ciudadanos para adscribirlos a lo que se llamó legión, que no era sino un compendio de ciudadanos aptos para el servicio militar, elegidos según su edad, fortaleza física y capacidad económica. Con esa milicia de leva, Roma se enfrentó a un poderoso enemigo y mantuvo las tres cruentas campañas conocidas como Guerras Púnicas. Aquel contrincante, Cartago, le llevó a movilizar a gran parte de su población masculina con condición de ciudadano. Cuando terminaba una campaña, ese ejército se desmovilizaba y los soldados volvían a sus antiguas ocupaciones, la mayoría al campo y algunos a trabajar como artesanos, comerciantes o patricios. Los que e quedaban entraban como suboficiales de la institución militar; muchos de ellos ocuparon el puesto de centurión.


    CASCO

    De factura y diseño helénico, este yelmo con la cimera transversal servía para poder distinguir fácilmente a los centuriones en el fragor del combate.


    ARMADURA

    La cota de anillas entrelazadas con mandilete de escamas era una protección adecuada para un centurión veterano que debía servir en primera línea de combate.


    PROTECCIONES DE CUERO

    Debajo de la armadura añadían coletos de cuero con tiras en hombros y cintura para una protección extra. Era habitual el uso de muñequeras de cuero.


    ESPADA

    La famosa gladius hispaniensis no tardó en ser incorporada masivamente como dotación en las legiones de la época.


    GREBAS

    La guarnición de las piernas, sobre todo la izquierda que aparece tras el escudo, se cubría mediante grebas.



    ESCUDO

    El escudo ovalado, propio de los tiempos de la República, estaba hecho de láminas de madera forradas y tenía en el centro un protector para la mano.


  • Atila

    El azote de los pueblos nómadas del este en la civilización occidental ha pasado a la historia como paradigma de la barbarie y la crueldad. De hecho, tan sólo la mención del nombre de su caudillo más afamado produce una evocación del terror: Atila.


    El pueblo de los hunos estaba dividido en dos tronco raciales: los hunos heftalitas o también llamados "blancos" y los "negros". Los primeros buscaron su zona de expansión en territorio de lo que hoy en día es Irán y los segundos emigraron en su conquista a la parte más occidental, asolando toda Europa. Parte de los hunos heftalitas llegaron, en su tremendo empuje, incluso al Punjab hindú y a Afganistán, donde se establecieron hasta inicios de los siglos VII y VIII, cuando fueron desbancados por el influjo musulmán y turco. Parece ser que alrededor del 370 d.C., los hunos "negros", que domeñaron las actuales estepas rusas, ya se habían establecido al nordeste del mar Negro con anterioridad al siglo II d.C.


    BOTAS

    Este calzado, sin espuelas, era el característico de los nómadas esteparios, ya que, para pasar la mayor parte del tiempo a caballo, resultan más útiles unas botas de caña alta.


    САРОТЕ

    Esta prenda de montar servía para proteger al jinete de las inclemencias del tiempo y, una vez desmontado, hacer las veces de manta durante el descanso nocturno.


    ESPADA

    La figura va equipada con la espada recta y larga tan común en los ejércitos de aquella época, aunque el arma principal de los guerreros hunos era el arco, en cuyo manejo eran grandes expertos.


    LANZA

    Este tipo de arma de clara influencia oriental, incluso china, requería un uso distinto al estoque de carga, como el que se utilizaba comúnmente. Esta lanza se podía utilizar para inferir tajos y estocadas indistintamente.


    RIENDAS

    Los hunos dirigían sus monturas con riendas de cuero o látigos y no usaban espuelas.


    PONY ESTEPARIO

    Esta montura pertenece a una raza autóctona de las estepas centroasiáticas y se caracteriza por su baja altura de cruz, extremidades cortas y robusto cuerpo y cuello.


  • Íbero Turdetano

    Los guerreros turdetanos se hicieron notablemente famosos sirviendo, junto con los celtas, como cuerpo central de la infantería en las batallas más decisivas de las Guerras Púnicas.


    Se dice de los turdetanos que fueron los herederos directos de la civilización tartesa, que abarcaba la orilla sur del Guadalquivir con aproximadamente las zonas comprendidas entre Sevilla, Málaga, Cádiz, Granada y Almería. El pueblo de Tartesos siempre mantuvo excelentes relaciones con Cartago, la por aquel entonces floreciente potencia del Mediterráneo, por lo que no es extraño que los turdetanos siguieran esta línea de colaboración. Los guerreros turdetanos formaron el grueso de la infantería ibero-celta que Aníbal desplegó en sus más gloriosas batallas, como Cannas, o las más nefastas, tal como fue la de Zama.


    ESCUDO

    El típico escudo grande, oval y plano era de origen celta y resultaba muy útil teniendo en cuenta que estos guerreros, para favorecer su agilidad en el combate y su movilidad táctica, no empleaban armadura de ningún tipo para enfrentarse a sus enemigos.


    TÚNICA

    Según cuentan las antiguas crónicas, se dice que incluso el gran general cartaginés Aníbal llegó a utilizar frecuentemente este tipo de prenda turdetana, casi siempre ribeteada en color púrpura y muy fresca para climas cálidos.


    LANZA

    Los turdetanos empleaban la lanza en sus luchas a caballo o a pie, siendo arma ofensiva en el primer caso y defensiva contra jinetes en el segundo.


    FALCATA

    Tremenda arma de corte y estoque que infringía terribles heridas y amputaciones.


    CAPACETE DE CUERO

    Confeccionado con cuero o nervio, proporcionaba una protección escasa, aunque adecuada a la ligereza que pretendían en su equipamiento.


  • Guerrero Itálico Samnita

    Estos valientes guerreros de origen itálico fueron los primeros enemigos de la incipiente

    Roma; sammitas, etruscos, campanios, lucanos y apulios ejercieron como dignos contrincantes para los hijos de la famosa Loba Capitolina.


    Desde los tiempos del Mundo Antiguo, la península Itálica se poblaba por tribus guerreras, los usos y costumbres militares estaban dictados por las influencias culturales de pueblos más desarrollados en el arte de la guerra.Griegos, etruscos e incluso celtas, determinaron en buena medida la adopción de una u otra moda aunque, no obstante, los guerreros itálicos se caracterizarían por una serie de elementos comunes en la panoplia de casi todos ellos.

    El uso del típico escudo redondo de hoplita griego se popularizó en extremo, aunque más tarde sería reemplazado por una variante mixta entre el oval plano de origen celta y el típicamente samnita, en forma de teja curvada y más pequeño; aquel futuro desarrollo se llamó scutum romano.


    ARMADURA

    Esta protección articulada de pecho y espalda, muy propia del armamento samnita, se configuraba con tres discos delanteros unidos a los tres traseros por dos hombreras y dos placas combadas que cubrían los costados.


    CASCO

    Este yelmo, conocido como modelo ático samnita, es muy característico de este pueblo, principalmente por sus dos portaplumas laterales, y es una versión de las celadas griegas de estilo ático.


    ARMAMENTO

    Los guerreros samnitas iban armados principalmente con una lanza larga de combate, y una espada de un solo filo, ambas de clara influencia helénica. Como arma arrojadiza utilizaban la jabalina, que sería la precursora del pilum romano.


    GREBAS

    Igualmente de origen griego, cubrían hasta por encima de las rodillas y más tarde serían también asimiladas por la oficialidad romana como par y por los soldados sólo en la pierna izquierda.


    CINTURÓN

    Este ancho ceñidor, símbolo de virilidad, parece ser que era de obligado uso en los soldados samnitas y también se puede encontrar igualmente en otros guerreros itálicos e incluso íberos.


    ESCUDO

    Se trata del singular escudo de hoplita griego adoptado por los guerreros de las montañas del Samnio en asociación con las modas helénicas al igual que otros componentes de su armería.


  • Legionario (14 d. C. - 236 d.C.)

    Con el tiempo, la formidable máquina de guerra romana llegó a crear los más aptos y mejor equipados soldados del Mundo Antiguo. El altísimo nivel conseguido en las protecciones corporales tan sólo tenía parangón con la calidad del entrenamiento dado a aquellas tropas.


    La experiencia adquirida en los campos de batalla al  enfrentarse a numerosos y potentes enemigos, tan dispares como fueron los macedónicos, cartagineses, celtas, armenios, partos o germanos, llevó a los soldados de la Roma del emperador Trajano a ser los mejores combatientes conocidos durante la Antigüedad. Ni tan siquiera la mítica Esparta, cuya relevancia no fue nunca mucho más allá del suelo helénico, puede compararse al nivel que alcanzaron en calidad de armas, entrenamiento, tácticas y espíritu de cuerpo, las legiones que comandó "el hispano" en las memorables Guerras Dacias. La continua observancia de la esgrima gladiatoria como deporte nacional, sumada a la meticulosa y estudiada forma de hacer las cosas de los dirigentes romanos, hicieron de sus combatientes una máquina de guerra perfecta para conseguir nuevas provincias o ganar la ascensión al trono imperial.


    PTERUGES

    Estas protecciones resultaron muy útiles, pues mitigaban las contusiones y en las partes en las que se presentaba en forma de tiras dobles de cuero, eran suficientes como para parar golpes de corte.


    ESPADA

    En aquel periodo, el estoque fue el arma principal de los legionarios romanos, relegando al pilum a un papel de apoyo.


    GREBAS

    Protegían la zona inferior que el escudo no cubría. En las campañas dacias fueron indispensables para evitar las tremendas amputaciones que causaban las falxes (espada-guadaña).


    ESCUDO

    Las defensas de los legionarios eran también un arma, ya que se usaban para golpear y desequilibrar al contrario.


    ARMADURA SEGMENTADA

    Este desarrollo latino incorporó el suficiente equilibrio entre protección, ligereza y flexibilidad.