El Premio Jean Monnet de Literatura Europea es un premio literario otorgado desde 1995 a un autor europeo por una obra escrita o traducida al francés el año anterior.


  • Celebrar la cultura europea: Destacar la diversidad y riqueza de la literatura del continente.


  • Fomentar el intercambio cultural: Impulsar la difusión de obras extranjeras a través de su traducción al idioma francés.


  • Apoyar la vida cultural local: Animar e dinamizar las actividades culturales en el departamento de Charente, Francia, en el marco del festival Littératures Européennes Cognac.


Otorgado por: Consejo Departamental de Charente y la empresa Cognac Monnet.

Año de creación: 1995


Biografía

Gueorgui Gospodínov (1968) es el escritor búlgaro más importante desde la caída del telón de acero. Finalista del premio Von Rezzori o el Brücke Berlin y ganador del premio Booker Internacional y del Strega Internacional por su novela Las Tempestálidas, su obra ha sido traducida ya a más de treinta idiomas. Tras la aparición de varios poemarios con los que alcanzó prestigio y fama en su Bulgaria natal en la década de los noventa, publica en 1999 su primera obra en prosa, Novela natural (próximamente en Impedimenta), que lo convierte en uno de los autores más destacados de su generación. Además de la colección de relatos Acerca del robo de historias (2001; Impedimenta, 2024) y la novela Física de la tristeza (2011, próximamente en Impedimenta), su obra incluye también teatro, ensayo, novela gráfica y videoinstalaciones.


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Sinopsis

Una historia a la vez misericordiosa y despiadada sobre un hijo, un padre y un último amanecer. Gueorgui Gospodínov, ganador del premio Booker Internacional, nos ofrece un relato íntimo y desgarrador sobre el amor filial y la inevitabilidad de la muerte.

«Mi padre era jardinero. Ahora es jardín.» En El jardinero y la muerte, Gueorgui Gospodínov nos sumerge en los interminables meses durante los que, día tras día, vio cómo se iba apagando la vida de su padre. Mientras este moría a su lado consumido por la enfermedad, Gospodínov le sostuvo la mano hasta que llegó el fin. Y aun en su lecho de muerte, para él seguía siendo el más alto, el más guapo, el más amable. Seguía siendo su padre. Entre los campos de fresas de la infancia y el inevitable adiós, Gospodínov teje un relato íntimo sobre el duelo y la memoria. ¿Cómo se despide una vida en sus últimos días? ¿Cómo se enfrenta un hijo al derrumbe del héroe que lo protegió? ¿Seguimos existiendo si se va la última persona que nos recordaba como niños? ¿Y cómo afrontamos la ausencia de quienes nos hicieron ser quienes somos?